Si se le ha visto en la pantalla, es imposible olvidar la huella de este actor nacido en 1976, en Salvador de Bahía, un territorio de misticismo donde las negritudes son mayoría y la cultura es suma de lo que todos entregan. El brasileño Wagner Moura ha vivido su vida del lado de las causas urgentes de los tiempos, buscando retos como actor que le permitan abordarlos y agitar conversación. Profesionalmente, para muchos, entró en el radar con su rol del capitán Nascimento en la intrigante película Tropa de élite (2007) y su secuela, pero fue al interpretar a Pablo Escobar en la serie Narcos que se hizo global y aún es viral. Desde entonces, y durante todo el gobierno bolsonarista (que atacó a las universidades y a las artes, tal como J. Milei lo hace hoy en Argentina), trabajó por fuera, en Colombia y otros países como Estados Unidos, donde recientemente dejó roles que vale la pena repasar, como periodista en la película Civil War (junto con Kirsten Dunst, disponible en Netflix esos días) y en la serie Dope Thief (de Apple TV).


Sin embargo, en las primeras planas del mundo lo tiene el rol triple que entrega en El agente secreto, producción que lo vio regresar a Brasil y al portugués después de 12 años, a trabajar con un talentoso director que considera su amigo, Kleber Mendonça Filho. En esta interpreta a un profesor universitario que se convierte en perseguido de la dictadura al pisarle los callos a un tipo con poder y pésimas intenciones. Y años después, en épocas de carnaval, cuando quiere tratar de reunirse con su pequeño hijo, la situación puede complicarse. En paralelo, la película plantea un importante ejercicio de memoria, casi en tiempo presente que complementa la narrativa hasta completarla.
El filme ha sido todo un éxito, continuando con el momento brillante del cine brasileño que inició Aún estoy aquí, de Walter Salles, al llevarse el Óscar a mejor película extranjera en 2025. El agente secreto está nominada no solo a mejor película internacional, sino también a mejor película y a mejor casting (doña Sebastiana es insuperable). Por su parte, Moura está en carrera por el premio a mejor actor y, sea como sea, no se irá con las manos vacías tras alzar el Globo de Oro. Al respecto del cine, la cultura, su película y Colombia, esto nos dijo.

ARCADIA: ¿Qué le representa volver a hacer cine en Brasil, en este momento en el que Argentina desmonta su industria?
WAGNER MOURA: Hay que hacer cine siempre porque hay que hacer arte siempre. Creo que la democracia y el arte caminan juntas, ¿no? No hay país que se desarrolle sin sus artistas, sin su cultura, sin el apoyo a la cultura, sin el entendimiento del Gobierno de que la cultura es algo fundamental. Y es muy bueno que Brasil hoy viva un momento así. Nuestra democracia está fuerte y hay una cantidad enorme de películas saliendo. Y no es coincidencia. Es por inversión y por un Gobierno que cree que la cultura es importante.
Vivimos momentos muy duros bajo Bolsonaro, de 2018 a 2022, y creo que los argentinos pasan por un momento muy parecido, muy duro. Pero les digo que va a pasar, y el cine argentino volverá a ser fuerte, como siempre, tratando temas con coraje, con películas sobre la dictadura o sobre la vida argentina, el día a día. Así se desarrolla un pueblo.
ARCADIA: Cuéntenos sobre trabajar como actor y como coproductor también con Kleber Mendonça Filho.
W.M.: Fue increíble porque he venido intentando trabajar con Kleber desde hace muchos años. Lo conocí hace mucho, cuando él todavía era un crítico de cine y escribía para periódicos. Así lo conocí. Aún no era un director. Lo conocí en Cannes en 2005, nos volvimos amigos y luego empezó a dirigir cortos. Cuando vi su primer largo, se llama O Som ao Redor (Sonidos vecinos), pensé que había visto una de las mejores películas brasileñas de todos los tiempos. En ese punto me volví fan y quise trabajar con él. Y ahora que sucedió fue increíble. Nos volvimos más amigos y fue una experiencia fuerte para mí, porque hacía unos 12 años que no trabajaba hablando portugués como actor.

Pasé mucho tiempo ahí en Colombia, haciendo Narcos. Luego hubo la pandemia; luego, bajo Bolsonaro, nada pasaba, no había películas en Brasil. E igual trabajé mucho en Estados Unidos. Pero 12 años es demasiado. Siempre estuve conectado con la cultura brasileña, con la política en Brasil, pero fue muy importante para mí volver a hacer algo en portugués. En este momento estoy haciendo una obra de teatro en Río de Janeiro. Volví a trabajar otra vez en el teatro, pisando el escenario, hablando portugués. Estoy muy contento, y empezar ese movimiento con Kleber fue muy importante.

ARCADIA: Su actuación en esta película es casi que triple: es Armando, es Marcelo (un alias para ) y luego es Fernando (hijo de Armando). Cuéntenos, al leer estos roles en la página y llevarlos a la pantalla, ¿qué retos implicó?
W.M.: Yo sabía bien sobre lo que la película iba a ser, porque la venimos trabajando hace muchos años. Creo que refleja bastante los “años Bolsonaro”. Porque la primera cosa que hace todo Gobierno de extrema derecha es atacar las universidades, la prensa, los artistas. Fue una época muy difícil para nosotros en Brasil y Kleber y yo nos conectamos mucho en esa época. La película nació de ese momento difícil.

Sobre los personajes, yo los conocía de alguna manera. El reto más difícil fue ir en contra de lo que soy. Porque yo me enojo mucho, soy explosivo, y este personaje no podía ser así. Tenía que vivir las cosas de forma muy internalizada. Él tenía que creer que iba a sobrevivir, que iba a sacar a su hijo de ahí, pero sin demostrar la violencia u odio. Entonces, con Marcelo, todo pasa dentro de él.
Fue muy bonito y muy importante para mí, como actor, hacerlo. Y con respecto al hijo (Fernando), que hago después, empecé a pensarlo cuando estábamos a punto de filmarlo. Creo que el hijo es una extensión del padre, entonces tenía que tener el padre muy fuerte para luego empezar a pensar en el hijo.

ARCADIA: Volviendo a ese tiempo que pasó en Colombia haciendo Narcos, como ese personaje global que es Pablo Escobar, que marcó un hito global en su carrera, ¿cómo lo vivió y cómo es su relación con el personaje hoy?
W.M.: Fue muy importante, porque Narcos tomó una dimensión muy grande en el mundo. A todo lugar al que iba en el mundo, la gente había visto Narcos. Fue el trabajo de mucho tiempo y el más popular. Aun hoy, cuando mucha gente habla de mí, habla Wagner Moura, el que hizo de Escobar en Narcos.
Fue muy importante como proyecto, y es un personaje muy importante en mi vida, pero el tiempo que viví en Colombia fue muy importante para mí. Me conectó con ser suramericano, porque Brasil es un país muy aislado culturalmente. Y cuando viví en Colombia, me di cuenta de que yo soy mucho más que brasileño. Formo parte de una cosa mucho más grande que ser brasileño. Y eso lo encontré en Colombia. Somos suramericanos, somos latinos, latinoamericanos, estamos todos conectados, somos todos hermanos. Culturalmente, somos mucho más parecidos de lo que pensamos.

ARCADIA: Las películas de los setenta se hacen muy presentes en el filme desde referencias visuales, en especial Tiburón...
W.M.: A todos nosotros nos impactó esa película. ¿Tú sabes que Recife, en donde pasa El agente secreto, es una de las ciudades en el mundo con más ataques de tiburones? No se puede entrar en el agua ahí. ¡Está todo conectado!

