Nacido en Francia en 1987, Ugo Bienvenu es ilustrador, director, guionista, autor de cómic, productor, editor, y viene de ser nominado al Óscar y al Bafta por su muy bella y profunda película, Arco, que llegó a pantallas grandes del país esta semana (eventualmente aterrizará en la plataforma MUBI). El cine es tan subjetivo que muchos le critican a Arco la calidad de animación. Desde esta tribuna no nos quedaron dudas de sus enormes virtudes, de su imaginación, del color de sus cielos y de su enorme corazón. Si en su película Bienvenu refleja lo aprendido y admirado de los maestros que lo inspiraron (Miyazaki, el más notorio), es para gran efecto. Arco es sus influencias pero también su propio mundo.


Desde París, Bienvenu conjura sus creaciones, pero fue criado en Guatemala, Chad y México, donde acumuló experiencias muy humanas que aún marcan su trabajo.

En Arco, este joven pero experimentado creador entrega la historia de dos futuros unidos por la fantasía del arcoíris y por realidades duras de afrontar, en ambos casos vistas desde una perspectiva infantil: de Arco (un niño curioso y con ganas irrefrenables de conocer dinosaurios) y de Iris, una niña adorable que no pide lo imposible al querer que sus padres estén en casa, al pedir que el mundo sea mejor. Sobre la experiencia, esto le dijo a Arcadia.


ARCADIA: Arco es conmovedora. Algunos la han definido como si Studio Ghibli se encontrara con Interstellar. ¿Cómo la define usted?
UGO BIENVENU: Intenté hacer una película sobre la humanidad y lo que hace que seamos humanos. Ese es el rol de la ficción, especialmente de la ciencia ficción: definir lo que nos hace humanos en una época en la que la evolución hace que olvidemos lo que nos constituye. Arco es también una manera de preguntarnos: ¿qué abandonamos de nosotros y nuestra humanidad para evolucionar? Para mí, la ficción ejerce una función muy noble. Fortalecer nuestras emociones, porque nuestras emociones son músculos. La ficción nos sirve para no derrumbarnos ante situaciones duras de la vida. Cuanto más armados estemos por la ficción, mejor, porque es un espacio seguro, un lugar en el que aprendemos a vivir cosas duras en un entorno que no puede hacernos daño, que nos forma y nos prepara para lo que viene.
Bambi, por ejemplo, nos prepara para la vida, para la muerte, para lo difícil. Y creo que la inteligencia artificial no podrá reemplazar esta función: ¿qué significa contar historias? Significa compartir nuestra experiencia del mundo, y una máquina no tiene ninguna experiencia del mundo.
En ‘Arco’, nominada al Óscar a película animada, su director Ugo Bienvenu contrapone y une dos futuros no tan lejanos desde la perspectiva de Arco e Iris, niño y niña, entre quienes se forja una relación conmovedora. Lea la entrevista en https://t.co/Lec0VexZv6 pic.twitter.com/qYrwRbzY02
— Revista Semana (@RevistaSemana) February 8, 2026

ARCADIA: Y aun así, en su película presenta a Mikki, un robot heroico en ciertos aspectos. Aparece en situaciones apremiantes y trata de salvar la memoria de una manera en la que lo hacían nuestros antepasados, tallando en roca...
U.B.: Es un personaje que dibujo desde hace casi diez años y me permite ponernos un espejo delante. Cuando él graba esas imágenes en la cueva, para mí, realiza un acto humano, porque para las máquinas no hay nada más importante: todo es igual. Los datos son solo datos. Entonces, ¿qué nos hace humanos? La definición más simple y más precisa de lo que es ser humano, para mí, es nuestra capacidad única de decir: “Esto es más importante”, “esto es importante para mí”. Y en ese momento, cuando Mikki está en la cueva, le dice a Iris que ella es importante para él.

ARCADIA: Arco fue nominada al Óscar, al Bafta, entre muchos otros reconocimientos. ¿Hay algo en la reacción del público o de la crítica que lo haya sorprendido?
U.B.: Estamos muy honrados, obviamente. Y me tranquiliza ver que es una película hecha con sinceridad, con mucho amor, y que la gente reconoce eso. Incluso hoy, cuando luchamos contra grandes máquinas industriales, ver que la sensibilidad puede abrirse camino en ese contexto me da mucho gusto y me tranquiliza un poco respecto a la humanidad. Hay otro tema: la animación 2D está un poco en peligro, y me alegra ver que puede resistir de esta manera. Espero que estas nominaciones den a los productores y a los estudios la idea de que hay que seguir con este oficio, ¡un oficio que me gusta mucho!


ARCADIA: Las aulas en el mundo de Iris son increíbles, con una inmersión virtual…
U.B.: En realidad, esa es otra de las preguntas que plantea la película de manera más sutil, en el trasfondo: vivimos en una sociedad cada vez más indiferente, pero sobre todo en sociedades que reemplazan cada vez más las cosas por sus imágenes, que pierden la relación física con las cosas. El problema es que nosotros no somos conceptos, somos cuerpos en un mundo real, y creo que eso es un gran peligro para las próximas generaciones.
La idea era mostrar que en el mundo de Iris se puede viajar “de mentira” en el tiempo o a distintos lugares, pero plantear la pregunta sobre qué significa eso realmente. Si yo visito Nueva York en Google Maps, no es para nada lo mismo que visitarlo físicamente. Y Arco quería ver a los dinosaurios; pero si de verdad hubiera estado en el Jurásico, habría tenido una experiencia real del mundo: habría estado en peligro frente a los dinosaurios. Y la idea era mostrar también la pobreza de lo que llamamos la VR. La realidad aumentada es una experiencia muy pobre del mundo.


ARCADIA: La película expresa un deseo de cambio, y en estos tiempos este mensaje se vuelve más importante...
U.B.: Cuando empecé la película en 2020, ese era el proyecto. Veía que el mundo en el que vivíamos se parecía cada vez más a una mala película de ciencia ficción, y que el mundo era muy duro. No veía cómo las cosas podían mejorar en los años siguientes. Entonces me dije: necesito ternura, necesito dulzura, y voy a intentar llevar eso a la película. Ese fue el proyecto: hacer un gran abrazo y decir “todo va a estar bien” si nos reconectamos, si cambiamos nuestra manera de ver las cosas y volvemos a poner lo importante en el centro.
Es decir: el amor, el hecho de que somos criaturas de sentimientos y afectos, criaturas que imaginan, que no somos solo cifras. Hay que dejar de calibrar nuestras acciones únicamente en función de cálculos, porque no somos conceptos: somos cuerpos en un mundo real. Nos define compartir el mundo juntos y ver las cosas de otra manera.


El cambio climático es dramático, pero si solo lo vemos de manera punitiva, nunca lo sobrellevaremos. En cambio, si lo vemos como una oportunidad de que toda la humanidad luche junta, por primera vez contra algo, en lugar de luchar unos contra otros, cambia el prisma. No es fácil, pero hay que empezar por algún lado, y si hay que empezar con una película, entonces que sea así.
ARCADIA: ¿La película animada más importante de su vida es...?
U.B.: No puedo decir solo una, pero diría que todo lo que hizo Hayao Miyazaki (de Studio Ghibli)... Y también Peter Pan.

