Libros ilustrados

‘Hemos llegado a Berlín’: lo qué siente un niño en medio del desarraigo e incertidumbre de la migración

En este trabajo, ganador del Premio Nacional Pedrito Botero 2021, el venezolano Fanuel Hanán Díaz relata una historia que resuena en los silencios de quienes alguna vez han tenido que dejar todo atrás.

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3 de febrero de 2026, 3:45 p. m.
'Hemos llegado a Berlín. Una travesía hacia la esperanza' fue escrito por Fanuel Hanán Díaz e ilustrado por David Cleves.
'Hemos llegado a Berlín. Una travesía hacia la esperanza' fue escrito por Fanuel Hanán Díaz e ilustrado por David Cleves. Foto: Panamericana Editorial

El pequeño protagonista de este libro que lanza Panamericana Editorial ha emprendido un viaje con su familia, sin saber a dónde irán. Solo saben que los rodea la incertidumbre, el frío, el hambre y un sentimiento de tristeza profunda por lo que dejaron atrás...

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Ese frío, con enorme incertidumbre y una vida contenida en una mochila acompañan el camino de millones de familias que abandonan su tierra por necesidad. Fanuel Hanán Díaz relata una historia que resuena en los silencios de quienes alguna vez han tenido que dejar todo atrás. A su vez, las ilustraciones de David Cleves (notable ilustrador colombiano radicado en Francia) complementan la obra con una desoladora belleza, configurando un relato fiel, conmovedor y contundente alrededor de la resiliencia.

Miradas y métodos

'Hemos llegado a Berlín. Una travesía hacia la esperanza' / escrito por Fanuel Hanán Díaz e ilustrado por David Cleves.
Fanuel Hanán Díaz es Licenciado en Letras por la Universidad Católica Andrés Bello, en Venezuela, con especialización en Comunicación Social. Coordinó el departamento de Selección de Libros para Niños y Jóvenes del Banco del Libro y dirigió la revista Parapara de teoría de Literatura Infantil. Ha dictado conferencias y talleres en varios países latinoamericanos, y ha sido conferencista en universidades de Europa y Asia. Foto: Panamericana Editorial

Más allá del punto geográfico, ¿con qué tipo de mapa emocional se va a encontrar el lector al abrir las páginas de Hemos llegado a Berlín?

Fanuel Hanán Díaz: Esta obra habla principalmente del sentimiento de desarraigo, la nostalgia que se instala desde el primer momento en alguien que tiene que dejar su casa para buscar un nuevo destino. Un sentimiento compartido por muchos migrantes, que deben desprenderse de sus raíces, sentirse abandonados y, al mismo tiempo, vulnerables.

Es inevitable al leer el texto percibir la fuerza emocional que está allí contenida. La historia nos sitúa en una parte del recorrido que hace una familia de migrantes, el punto de partida es tan incierto como el lugar al que se dirigen. Quizás ese no-lugar que transitan, ese espacio indeterminado, también acentúa la sensación de vértigo interior que atraviesa al protagonista.

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Usted ha dedicado su vida a la teoría y a la no ficción. ¿Qué encontró en la voz de un niño migrante que no pudo expresar a través del rigor académico?

F.D.: En esta oportunidad se abrió la compuerta de la ficción en mi carrera profesional, lo que me permitió tocar zonas de la experiencia humana que son ambiguas. Asumir la voz de un niño es un ejercicio muy difícil, yo tenía la historia dando vueltas en mi cabeza, pero no encontraba la forma de contarla, hasta que en el proceso de investigación leí una entrevista que le hicieron a un niño migrante al borde de la carretera: me conmovió mucho cómo pasó de contar su experiencia como si fuese una aventura, a derrumbarse y comenzar a llorar porque no entendía eso que le estaba pasando.

Esa entrevista fue una clave importante para pensar en la voz narrativa que debía elegir. Al mismo tiempo que yo, como migrante, estaba sintiendo igual que él.

'Hemos llegado a Berlín. Una travesía hacia la esperanza' / escrito por Fanuel Hanán Díaz e ilustrado por David Cleves.
Esta obra, escrita por Fanuel Díaz, fue ganadora en el Premio Nacional Pedrito Botero de 2021. Panamericana Editorial presenta al público una edición estéticamente renovada y acompañada del virtuoso trabajo visual de David Cleves. Foto: Panamericana Editorial

¿Cómo fue el proceso de “traducción” emocional para lograr que los sentimientos de un niño en una situación extrema se sintieran auténticos y no simplemente una proyección de la mirada adulta?

F.D.: Por mi trabajo tuve que viajar varias veces de madrugada de Bogotá a Ibagué, y pude ver en el camino a muchos caminantes en procesión, los hombres adelante, los niños en el medio y las mujeres al final. Siempre había muchos niños. También, cerca de un refugio de la Cruz Roja cerca de donde vivo, presencié el desfile de migrantes con maletas, desharrapados, en chancletas, algunos temblando de frío. Creo que ese fue el primer insumo, la realidad misma y la sensibilidad para verla. También mi propia experiencia como migrante se suma como un hilo invisible en la historia porque es muy duro estar lejos del terruño, en una ciudad tan distinta.

Por otro lado, en mis análisis y otras publicaciones especializadas siempre notaba una ausencia: la voz del niño. El asunto de la migración, aún abordado desde la literatura infantil, no daba espacio para esa voz. ¿Qué podría sentir un niño que se ve obligado a caminar por días y días? ¿En qué detalles podría fijarse? Esas preguntas sí me pasaron por la mente mucho antes de escribir la historia, porque si algo me daba miedo era impostar la voz. Quizás no sea del todo auténtica porque soy un adulto, y aunque puedo rememorar lo que yo mismo sentía en mi infancia y las cosas en las que me fijaba, no es fácil ponerse en los zapatos de un niño.

'Hemos llegado a Berlín. Una travesía hacia la esperanza' / escrito por Fanuel Hanán Díaz e ilustrado por David Cleves.
El páramo de Berlín, ubicado estratégicamente entre Cúcuta y Bucaramanga, se ha consolidado como uno de los puntos de paso migratorio más transitados debido a la diáspora venezolana en Colombia. Foto: Panamericana Editorial

La migración venezolana ha sido narrada desde la estadística y la política. ¿Por qué decidió abordarla específicamente desde la perspectiva de la infancia y qué matices aporta esta visión que se pierde en el discurso adulto?

F.D.: Efectivamente el fenómeno de la migración venezolana tiene componentes muy complejos; el principal es que las personas migran por hambre.

Se han hecho muchos reportajes, noticias y análisis en torno a este drama, donde se habla del tema político, de la presión social, pero se perdió el foco en lo humano, en el trauma terrible que significa perder algo fundamental como las raíces y exponerse durante la travesía. Es en esa vulnerabilidad donde quise trabajar la historia, y rescatar la invisibilidad de los niños en este drama. Ellos no opinan, ellos obedecen y siguen a sus padres.

Nadie les pregunta qué sienten, si tienen miedo, si piensan en lo que dejaron atrás, si extrañan a sus amigos del colegio, a sus mascotas… Los niños son altamente resilientes, se adaptan a las condiciones que les toca, pero están llenos de incertidumbre porque no tienen información sobre lo que está pasando o hacia dónde van.

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Aunque la historia nace de la crisis venezolana, el desarraigo es una herida universal. ¿Siente que la experiencia de este niño puede servir de espejo para los miles de niños desplazados internamente en Colombia?

F.D.: Hay elementos en la historia que hacen referencia al fenómeno particular de la migración venezolana. Se hace referencia a palabras y lugares que van marcando un itinerario, pero las emociones y las preguntas que se hace el protagonista le dan a la historia un valor universal. Su viaje es también interior, lo que significa el desarraigo como experiencia: llevar encima las pocas cosas que se tienen, mantener la promesa de un lugar mejor, recordar lo que se ha quedado atrás… son todos procesos que forman parte de toda tragedia de migrar.

'Hemos llegado a Berlín. Una travesía hacia la esperanza' / escrito por Fanuel Hanán Díaz e ilustrado por David Cleves.
Al cierre de junio de 2025, 117.3 millones de personas en el mundo habían sido desplazadas por violaciones a los derechos humanos (ACNUR). Foto: Panamericana Editorial

Usted mencionó que esta obra le permitió conectar con sus propias emociones. ¿Qué parte de su identidad como venezolano radicado en Colombia se filtró en las páginas de este libro?

F.D.: Sí, el hecho de que yo mismo sintiera esa profunda nostalgia de volver a mi país, que había cosas y personas con las que necesitaba conectarme, fueron el motor emocional más importante para escribir esta historia. Para generar el itinerario del protagonista tuve que trazar un mapa, ver las ciudades de allá y de acá que pudieran estar en el trayecto y esos nombres me sirvieron para marcar otra frontera, la de la toponimia, la del lenguaje. Algunas palabras como “papelón” en vez de panela o “tinto” en vez de café dejaron entrever cómo el lenguaje también marca un tránsito. En las palabras hay un sello regional importante que puede impactar de manera particular a un niño.

El proceso de escritura fue catártico, y lo que más me satisface de que el libro se haya publicado es que muchos lectores pueden sensibilizarse y construir la noción del otro con más benevolencia y empatía.



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