El pollo asado es quizás una de las comidas insignia de los colombianos y uno de sus grandes promotores en el país fue el empresario Eduardo Robayo, quien le dio vida a la cadena Kokoriko y, con ella, a toda una tradición culinaria.
Lamentablemente, Robayo falleció este sábado, 21 de marzo de 2026, y, aunque hace años ya no estaba al frente de la cadena de restaurantes, aunque seguía como socio, su legado es recordado por los empresarios del sector gastronómico.

Junto a sus hermanos, Robayo creó en 1969 a Avesco (Compañía Comercial e Industrial de Aves), que fue el restaurante precursor de lo que posteriormente sería la cadena Kokoriko.
Su apuesta empresarial no solo introdujo un modelo de negocio basado en la estandarización de procesos, sino que también sentó las bases para la expansión de cadenas de comida rápida a nivel nacional.

“Eduardo Robayo fue para mí un consejero fundamental y para el sector gastronómico un referente notable, por pertenecer al selecto grupo de pioneros que visionaron la creación de una cadena colombiana de restaurantes líder y vigente y que fue anterior a la apertura económica de los 90″, comenta Guillermo Henrique Gómez París, presidente de la Asociación Colombiana de Gastronomía Acoga.
Este dirigente gremial explica que, aunque Robayo era socio de 17 empresas pertenecientes a distintos sectores productivos, tuvo una importante participación y presencia gremial en el sector gastronómico. “El apoyo que me brindó fue siempre constante, más aún en los momentos más críticos de la industria”, anota.

En 1971, en Cali se abrió el primer restaurante con el nombre Kokoriko, con el clásico menú de pollo asado, papa y arepa, que luego se extendió a decenas de ciudades. Bajo el liderazgo de Robayo, la cadena llegó a más de 100 puntos de venta en Colombia.
A partir de los años 80, Robayo y su familia incursionaron en el sector financiero al comprar Diners Club en Colombia, que luego se transformó en el Banco Superior y finalmente pasó a Davivienda; además, mantuvieron Kokoriko como activo central mientras diversificaban inversiones en fondos y otros sectores.
En el mundo empresarial, muchos consideran a Robayo un visionario que, partiendo de diversos negocios pequeños (cacharrerías, joyas de fantasía, importación), escaló hasta crear una marca icónica y un grupo económico diversificado.
Kokoriko ya no es solo propiedad de los Robayo; ahora pertenece al Grupo Empresarial IGA, un conglomerado del sector de restaurantes y alimentos, surgido de la unión de Inmaculada Guadalupe y Amigos (dueña de Andrés Carne de Res) y el Grupo Conboca, operador de marcas como Kokoriko y Helados Mimo’s.
Así mismo, la cadena de pollo asado ya no solo está concentrada en restaurantes, sino que también cuenta con una línea de consumo masivo con productos de pollo congelados.
