La cruzada contra los plásticos de un solo uso tuvo un nuevo capítulo a comienzos de este año, que puso a correr a los empresarios, en especial a los importadores. Desde 2022, cuando se promulgó la ley que grava este tipo de materiales, surgieron múltiples dudas que finalmente fueron resueltas por la Corte Constitucional, la cual ordenó a la Dian reglamentar la forma en que debe tributar el plástico utilizado para embalar las mercancías que ingresan al país.
Así, el pasado 9 de febrero la Dian expidió una resolución para regular la tributación del impuesto nacional sobre productos plásticos de un solo uso en la importación. Martha Reyes, tax partner de BDO Colombia, explica que, a diferencia de otros impuestos relacionados con los productos que se compran en el exterior, como los aranceles, este no se declara ni se paga en el momento de la nacionalización, sino después. Específicamente, el décimo día hábil de febrero, que este año cayó el 13 de febrero, y por eso los importadores tuvieron que correr para cumplir con esta obligación.

Gran parte de las importaciones, que el año pasado llegaron a 70.502 millones de dólares, vienen empacadas en plástico o con esas burbujitas que se usan para proteger mercancía frágil. El pago, que se debió hacer el 13 de febrero, corresponde a lo importado entre el 25 de julio y el 31 de diciembre del año pasado, y los empresarios se vieron forzados a buscar la información de sus proveedores, pues el impuesto está atado a la cantidad de gramos que tenga el plástico usado en el embalaje.
El impuesto se calcula multiplicando el total de gramos de envase, empaque y embalaje plástico importado por 0,00005 UVT (Unidad de Valor Tributario, una medida que fija anualmente la Dian y que sirve como referencia para calcular impuestos, sanciones y otras obligaciones tributarias). Además, este valor no es deducible del impuesto sobre la renta, lo que puede tener un impacto directo en la estructura de costos de las empresas, especialmente aquellas con altos volúmenes de importación.

“Si bien el año pasado se dieron distintas alertas de lo que venía con este impuesto, muchas empresas no estaban preparadas; incluso muchas prefirieron pagar la extemporaneidad para primero tener claro si eran sujetos o no del impuesto o si podían aplicar algún tipo de exclusión”, señala Reyes y explica que, en general, en toda la normatividad relacionada con los impuestos a los plásticos de un solo uso se estableció que este no se causa si el plástico utilizado tiene un certificado de economía circular, es decir, que es plástico reciclado.
También están excluidos los plásticos usados para empacar productos médicos o productos químicos que presentan un riesgo para la salud humana o para el medioambiente. Tampoco pagan aquellos plásticos que contienen o conservan alimentos y que se requieren por razones de asepsia o inocuidad.

El problema es que, si efectivamente existe la obligación de tributar por este concepto, el pago por extemporaneidad ante la Dian resulta especialmente oneroso. A esto se suma que la más reciente resolución del organismo impone una nueva carga formal asociada a este impuesto: un anexo a la declaración en el que debe detallarse, de manera precisa, el gramaje del plástico utilizado para embalar la mercancía importada. Para la presentación de este formato, la Dian fijó como plazo máximo el 31 de marzo de 2026.
De esta manera, se amplió el universo de responsables al impuesto del plástico de un solo uso, ya no solo para los fabricantes o comercializadores de esta materia prima, sino también empresas de los sectores de comercio, tecnología, alimentos y consumo masivo que, hasta ahora, no se consideraban sujetas a esta obligación.

La experta de BDO señala que, salvo en el caso de empresas dedicadas a la importación de plásticos, el monto de este tributo no debería trasladarse a los precios finales. No obstante, sí supone una nueva carga operativa que se suma a un contexto de mayores costos, marcado por el aumento del salario mínimo y la posible entrada en vigor de un nuevo impuesto al patrimonio, factores que en conjunto podrían terminar encareciendo los productos.










