La relación laboral entre las plataformas digitales y los domiciliarios está entrando en una nueva etapa en Colombia. La reforma laboral estableció reglas específicas para quienes trabajan haciendo repartos por medio de aplicaciones, con nuevas obligaciones de seguridad social para firmas como Rappi.

Para Matías Laks, country manager de Rappi en Colombia, el cambio tendrá un costo importante para el negocio, pero la empresa respalda el principio de una mayor protección social para los rappitenderos. “Esta reforma laboral que aprobó el Congreso va a ser muy costosa para cualquier aplicativo, pero está bien, es lo correcto”, dijo. Según él, el nuevo esquema permite que los domiciliarios mantengan la independencia, una característica que Rappi defendió durante las discusiones de la reforma.
La Ley 2466 de 2025 (reforma laboral) establece que los trabajadores de plataformas de reparto pueden ser dependientes y subordinados o independientes y autónomos. Para estos últimos, la plataforma deberá asumir el 60 por ciento de los aportes a salud y pensión, mientras el trabajador pagará el 40 por ciento restante. El cubrimiento de riesgos laborales quedará a cargo de la empresa.
Además, el ingreso base de cotización será equivalente al 40 por ciento de los ingresos que el repartidor reciba por la plataforma. Así, quien obtenga ingresos por un millón de pesos no tendrá que cotizar sobre un salario mínimo completo, sino sobre una base de 400.000 pesos, siguiendo las reglas establecidas para este tipo de trabajadores.
Ese punto es central. Laks sostiene que el modelo tradicional de seguridad social no se ajustaba bien a personas que pueden conectarse pocas horas a una plataforma y completar sus ingresos con otras actividades.
“La modernidad trae otro tipo de empleo: yo soy independiente, brindo servicios para un lado y para otro, y de pronto no completo las horas de un salario mínimo en un determinado lugar”, explicó. A su juicio, una cotización proporcional a los ingresos puede facilitar el acceso a la seguridad social de trabajadores que hoy permanecen por fuera del sistema.
Sin embargo, el aterrizaje operativo todavía requiere ajustes. La propia ley establece que las disposiciones específicas para plataformas de reparto empezarán a regir 12 meses después de que el Gobierno cumpla las obligaciones de reglamentación e implementación previstas en esos artículos.
Laks advierte, por ejemplo, que sistemas como la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes, Pila, deben estar preparados para recibir este tipo de cotizaciones. “Hay un mundo de cosas que tienen que hacerse desde el punto de vista administrativo”, afirmó.
Un ejército de rappitenderos
Según Rappi, la aplicación tiene algo más de 70.000 rappitenderos activos en Colombia, entendidos como aquellos que tomaron al menos una orden durante las últimas cuatro semanas. El universo de inscritos ronda los 300.000.

La mayoría, según Laks, se conecta menos de 20 horas semanales. Y existe una alta rotación: cerca del 80 por ciento entra y sale con frecuencia, mientras alrededor del 20 por ciento presenta un comportamiento más estable. El 40 por ciento de los domiciliarios son venezolanos y entre 18 y 20 por ciento son mujeres.
Rappi también rechaza la idea de que todos los domiciliarios obtengan bajos ingresos. Laks sostiene que, al dividir los ingresos totales entre las horas de conexión, el resultado supera dos veces el equivalente del salario mínimo por hora, sin incluir propinas.
La discusión laboral llega en un momento distinto para Rappi. La firma, que durante años fue cuestionada por el volumen de recursos que consumía mientras buscaba crecer, ya registra un ebitda positivo al consolidar los nueve países en los que opera. En Colombia, registró ingresos por 767.000 millones de pesos en 2025, 10 por ciento más que un año atrás, y utilidades de 210.176 millones.
Laks explica que la empresa reinvierte los recursos que genera y aprovecha para plantear otra discusión: la manera como los colombianos valoran a las compañías nacidas en el país que han logrado expandirse internacionalmente. “Debiéramos estar mucho más orgullosos de todas las empresas colombianas que conquistan mercados en el exterior”, afirmó. Y agregó que Rappi es la única empresa de domicilios de origen latinoamericano que sigue siendo controlada desde la región.
Aclara que eso no significa que Rappi deba quedar exenta de críticas. Reconoce errores en el servicio y admite que un usuario tiene razones para reclamar cuando un pedido no llega o cuando la compañía responde mal frente a un problema. Su argumento apunta a separar esas fallas del balance empresarial de una compañía colombiana que logró competir regionalmente. En la misma lista ubica empresas como Postobón, Grupo Nutresa, Colombina, Sura, Argos, Bancolombia y Davivienda.
Destaca el ecosistema generado por antiguos empleados de Rappi que después crearon sus propias compañías.

Colombia continúa siendo su mercado más grande y registra más de 1,6 millones de usuarios activos en las últimas cuatro semanas. Además, la empresa viene creciendo entre 20 y 30 por ciento anual. El objetivo es mantener un avance por encima del 30 por ciento.
Con 4.000 empleados directos, Rappi es hoy mucho más que una empresa que entrega comida a domicilio. Aunque la vertical de restaurantes sigue siendo la más relevante (genera la mitad de los ingresos), Lask señala que la línea de Turbo, con entregas en diez minutos, es una de las que más crece. Allí, tienen restaurantes y supermercados, que manejan con tiendas ocultas operadas por ellos mismos. “Estamos en 16 ciudades y tenemos más de 60 tiendas. Cada una tiene una cobertura de unos tres kilómetros alrededor. Logramos los diez minutos porque tenemos una tecnología predictiva de las órdenes y hacemos el picking de los productos en menos de dos minutos”, explica el directivo.
También destaca la vertical de viajes Rappi Travel; la de seguros, en donde vende Soat y pólizas para vehículos; RappiFavor y Antojos, en donde tienen más de 50.000 comercios y más de 100 millones de productos. A esto se suma su entidad financiera Rappipay, que tienen en un joint venture con Davivienda, y los botones de donación, que ofrece junto con el Banco de Alimentos y que han sido muy usados tras el terremoto.
