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El leasing es una excelente opción si busca financiar activos productivos

Con esta alternativa, el emprendedor de los sectores transportador y constructor puede financiar activos productivos, como los vehículos, la maquinaria de construcción y, sobre todo, aquellos con elevado valor comercial, sin morir en el intento.


Una de las mejores fórmulas para trabajar sin la preocupación de haber gastado demasiado capital en adquirir activos productivos es el leasing. Consiste en la firma de un contrato que permite alquilar un vehículo con opción de compra una vez termine el periodo de arrendamiento.

En el caso de camiones o de maquinaria de construcción, lo que hay que tener en cuenta, como empresario, es la importancia de contar con flexibilidad financiera y que la compra de un nuevo automotor no comprometa el capital y, por tanto, la liquidez del negocio. Pero si el camión y la máquina se adquieren mediante leasing, el valor a pagar corresponde al uso que se les haya dado durante el tiempo de duración del contrato. De esta forma, se puede emplear el capital libre de otro modo.

En el país, esta modalidad está en crecimiento. Según la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) y la reportada a Asobancaria por sus entidades financieras, en 2020 se financió y facilitó el uso de cerca de 7.700 vehículos de transporte de carga –completos o de alguna de sus partes (remolque o semirremolque)–, y su cartera ascendió a cerca de 3,68 billones de pesos. En el mismo reporte se estima que cerca del 77,5 por ciento de los vehículos de transporte de carga se financia mediante leasing y el 22,5 restante mediante crédito tradicional.

Beneficios del leasing:

1. El usuario puede financiar un porcentaje más elevado del valor del activo, en comparación con otros mecanismos de financiamiento.

2. El usuario obtiene el uso de los activos sin necesidad de incurrir en los costos de adquisición de los mismos, sea en el mercado nacional o internacional.

3. El usuario flexibiliza la estructuración de su inversión, pues adapta sus pagos de acuerdo con sus preferencias, flujo de caja y la estacionalidad propia de su actividad productiva, pactando pagos y ‘opciones de compra’ desde el 1 hasta el 30 por ciento del valor inicial del activo.

4. Debido a que el bien es de propiedad de la entidad financiera, se disminuye el riesgo de la operación al tener el derecho de propiedad, lo cual puede traducirse en mayor plazo de la operación financiera o menor tasa de interés. Igualmente, ese activo no hace parte del patrimonio del locatario, por lo que terceros acreedores no lo pueden perseguir jurídicamente.

5. Se evita la desviación de recursos en la medida que la entidad financiera efectúa el pago por la compra del bien directamente al proveedor, lo que representa menor riesgo para la entidad.