La caída de la inversión extranjera directa en 2025, sumada a la creciente incertidumbre electoral, se ha convertido en un tema de preocupación para la economía nacional. Por este motivo, los expertos insisten en la necesidad de entender cómo están viendo al país quienes toman la decisión de traer recursos desde el exterior.

Esa fue precisamente la primera cuestión en ser debatida en el Gran Foro Semana 2026, en el que Oliver Wack, gerente general de Control Risks para Colombia y la Región Andina; María Soledad Mosquera, directora sectorial S&P Global, Colombia y Panamá, y César Pabón, director ejecutivo de Investigaciones Económicas Corficolombiana, coincidieron en que los inversionistas externos tienen una mirada más optimista que la que se tiene internamente, pero advirtieron que igual desde afuera existen preocupaciones.
Wack aseguró que los inversionistas comparan varios países antes de invertir y escogen aquellos en los que pueden obtener un mejor retorno y un menor riesgo.
“Ellos no realizan el mismo tipo de análisis que se hacen en Colombia, no se basan en los titulares ni en la coyuntura electoral de un año. Miran el conjunto de señales fiscales, institucionales, regulatorias que da el país, así como su narrativa”, sostuvo, y agregó que si esa narrativa es negativa o confusa, se presentan problemas.
“Lo crucial es que, para muchos inversionistas, Colombia no es un país de alto riesgo, sino de alta ficción: las señales institucionales, fiscales y regulatorias, junto con la narrativa oficial, se contradicen entre sí, lo que dificulta la toma de decisiones de inversión”, reiteró Wack.
En este primer bloque del Gran Foro Colombia 2026 se pone en diálogo la institucionalidad y la economía: expertos nacionales e internacionales analizan confianza, riesgo, inversión, crecimiento y los sectores clave para el país. https://t.co/OKnGcvBS8b
— Revista Semana (@RevistaSemana) February 4, 2026
Mosquera, de S&P, señaló que a la inversión extranjera le interesa el país, pues abundan los recursos naturales y Colombia está ávida de infraestructura.
Sin embargo, se han materializado varios riesgos que se evidenciaron en la caída de 14 % de la inversión extranjera directa en 2025. “Si bien la formación bruta del capital ha venido mostrando una leve mejora durante el último año, la realidad es que hay un panorama de incertidumbre que genera desconfianza del inversionista”, precisó.
En su concepto, tanto fuera como dentro del país hay preocupación por la sostenibilidad fiscal, pues las políticas en este campo se han vuelto menos predecibles, lo que ha derivado en una mayor vulnerabilidad de Colombia a choques externos.
“Como resultado, hoy vemos que el apetito de los inversionistas por Colombia se ha ido mucho más a flujos financieros, a los mercados de deuda, y menos a inversión productiva”, insistió.
Por su parte, Pabón, de Corficolombiana, explicó que la inversión global se divide en dos grandes categorías.
La primera es la pasiva, que ha ganado cada vez más relevancia, pues busca minimizar riesgos e invierte en activos considerados seguros, como los de Estados Unidos. La segunda es la activa, que implica un análisis detallado de cada mercado.
“Colombia, desafortunadamente, ha venido perdiendo terreno en las inversiones pasivas. No contar con grado de inversión por parte de dos de las tres calificadoras y, además, haber perdido calificación en lugar de recuperarla, nos excluye de manera natural de estos mercados”, afirmó.
Agregó que el país se ha vuelto irrelevante por su tamaño: en el caso del mercado accionario, la bolsa local es muy pequeña. “Por eso, la integración de las bolsas cobra pleno sentido, pues juntas las de Colombia, Chile y Perú alcanzan un tamaño equivalente al de México”, subrayó.
No obstante, Pabón señaló que los inversionistas activos son mucho más optimistas que los locales, dado que ven tendencias, como el cambio de péndulo político en Chile y la posibilidad de que ocurra lo mismo en Perú.
Por tal motivo, dijo que a esos inversionistas no les preocupan las encuestas del día a día que se conocen en Colombia, pero sí los temas macro, como la estabilidad en las reglas de juego y, desafortunadamente, ahí las noticias no son positivas.









