Este 30 de julio fue el último día de Ricardo Roa en la presidencia de Ecopetrol, la empresa más grande del país que lideró durante el Gobierno de Gustavo Petro y de la que sale en medio de imputaciones de cargos por un par de delitos que lo tienen en citaciones en la Fiscalía.
El directivo, que se encontraba en vacaciones y licencia no remunerada, tras la aprobación de su petición por parte de la junta directiva para dedicar tiempo a su defensa, regresó para concluir su periodo, según acuerdo con la junta directiva, y presentó su rendición de cuentas, de la cual dijo que, en el semestre, los resultados no fueron excelentes, sino “extraordinarias”.
Aunque no entregó cifras, debido a que la presentación de los resultados oficiales está prevista para el 3 de agosto y estará a cargo del presidente encargado, Juan Carlos Hurtado, Roa afirmó: “Les va a doler a muchos”.
Según Roa, durante su administración “se hicieron cosas” para responder a la alta complejidad del panorama de los hidrocarburos, pero, desafortunadamente, estas fueron opacadas por sus asuntos personales. Por ello, enfatizó: “Lo digo en público, lamento profundamente que los temas personales y los cuestionamientos hayan dejado a un lado lo que era verdaderamente relevante”.

Así, el presidente saliente de Ecopetrol aseguró que las transferencias a la Nación durante los cuatro años de su paso por la petrolera se multiplicaron por cinco y ascendieron a 175 billones de pesos, con un promedio de 45 billones por año.
Roa se refirió a su gestión como parte de una estrategia que, según subrayó, “no es mía, ni del gobierno actual. Venía cocinándose desde hace más de 14 años”.
En ese sentido, habló de una producción promedio de entre 700.000 y 750.000 barriles diarios. Ese resultado, afirmó, evidencia la primacía que tuvo el negocio principal de Ecopetrol: los hidrocarburos, pese a las críticas de quienes sostenían que estaban “matando la gallina de los huevos de oro”, señaló.
