SEMANA: ¿Qué ha pasado en la relación entre Colombia y Estados Unidos, después del encuentro entre los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro?
RICARDO TRIANA (R. T.): Tras el encuentro en Washington, la relación bilateral ha entrado en una etapa de mayor estabilidad y coordinación institucional. Este hito marcó un punto de inflexión positivo, permitiendo encauzar las diferencias dentro de los canales diplomáticos y reafirmar una agenda común en seguridad, cooperación y desarrollo económico. Para las más de 115 empresas que representamos en el CEA Colombia (Consejo de Empresas Americanas), este acercamiento ayuda a restablecer un entorno de confianza, fundamental para que el comercio y la inversión sigan siendo el motor de la prosperidad compartida.
Desde el Consejo de Empresas Americanas valoramos que este diálogo se diera en un momento clave para abordar asuntos estratégicos como la estabilidad regional y la coyuntura arancelaria con terceros países, lo que evidencia una relación activa y con enfoque estructural. Este encuentro no solo disipa dudas sobre la solidez de nuestra alianza de más de 200 años, sino que fortalece las condiciones para que las empresas estadounidenses sigan apostando por el país como un socio confiable en el hemisferio.

SEMANA: ¿Qué efecto tiene en el campo diplomático y comercial, que las tensiones se hayan desescalado?
R. T.: La desescalada tiene un impacto directo en la confianza y en la percepción de estabilidad. En la medida en que las diferencias se gestionan a través de canales diplomáticos e institucionales, se fortalece la previsibilidad, que es un factor determinante para los mercados y para la planeación empresarial. Un entorno más estable reduce la incertidumbre y facilita decisiones de inversión, expansión y consolidación de operaciones en el mediano y largo plazo.
En el ámbito comercial, esta estabilidad resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta la profundidad de la relación económica bilateral. En 2025, Estados Unidos fue el principal destino de las exportaciones colombianas, con el 30,2 % del total exportado, equivalente a 14.868 millones de dólares FOB. Preservar una relación constructiva y de diálogo permanente contribuye a mantener un intercambio dinámico, fortalecer las cadenas de valor y respaldar el crecimiento de los sectores productivos vinculados a este mercado estratégico.

SEMANA: ¿Qué oportunidades se abren en este nuevo contexto?
R. T.: Este contexto abre una oportunidad estratégica para profundizar la integración de Colombia en las cadenas regionales de valor, especialmente bajo la tendencia de nearshoring. En el marco de la visión de la actual administración estadounidense, el país puede consolidarse como un aliado confiable para fortalecer la seguridad de suministros dentro del hemisferio. A su vez, se amplían las posibilidades de cooperación en áreas como la transición energética y el desarrollo de minerales críticos, donde el interés de Estados Unidos por diversificar y asegurar insumos estratégicos converge con la riqueza natural, el potencial técnico y la capacidad productiva de Colombia, favoreciendo la atracción de inversión en sectores tecnológicos y de alto valor agregado.
De manera complementaria, se robustecen las condiciones para avanzar en una agenda conjunta en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico, enmarcada en la institucionalidad y el respeto al derecho internacional, lo que contribuye a fortalecer la confianza y la previsibilidad en la relación bilateral.
Asimismo, la relación binacional se potencia a través de un intercambio humano y empresarial dinámico. Según cifras de Anato y Migración Colombia, en 2025, el 24 % de los visitantes extranjeros que llegaron al país provenían de Estados Unidos, mientras que el 29 % de los colombianos que viajaron al exterior tuvieron como destino ese mercado. Este flujo constante no solo dinamiza el turismo corporativo y los servicios, sino que también facilita la transferencia de conocimiento, la movilidad de talento y la consolidación de Colombia como un hub regional estratégico para empresas estadounidenses.

SEMANA: ¿Cómo está hoy la composición arancelaria de los productos colombianos hacia el mercado de Estados Unidos?
R. T.: Actualmente, la composición arancelaria de los productos colombianos en el mercado estadounidense muestra un escenario mixto, pero con elementos favorables. Un grupo de bienes enfrenta un arancel general del 10 %, lo que impacta principalmente algunas manufacturas, confecciones, flores y ciertos productos agroindustriales procesados, que son sensibles a variaciones en costos. No obstante, es importante señalar que Colombia no ha sido objeto de aranceles específicos o diferenciados como sí ha ocurrido con otros países de la región, entre ellos Brasil. Esto significa que nuestra oferta no enfrenta medidas adicionales selectivas, lo cual representa una ventaja competitiva relativa en el actual entorno comercial.
Al mismo tiempo, varios productos estratégicos continúan manteniendo condiciones favorables o han sido objeto de exclusiones específicas, especialmente en categorías en las que Colombia complementa la demanda estadounidense, como café, frutas, algunos productos agrícolas y bienes con bajo nivel de sustitución local en Estados Unidos. En ese sentido, aunque existen retos, también hay margen para avanzar hacia mejores condiciones. Colombia cuenta con calidad reconocida, cumplimiento de estándares internacionales y capacidad productiva que le permiten proyectarse con optimismo frente a una posible evolución positiva del entorno arancelario.
SEMANA: ¿Qué posibilidades hay, en esta nueva etapa, de retornar a los alcances del TLC, con el cero arancel?
R. T.: En el contexto actual, marcado por la reunión entre los presidentes Trump y Petro y por una etapa de mayor estabilidad diplomática, se abre una oportunidad para revisar y fortalecer las condiciones del intercambio comercial entre ambos países. Este nuevo momento permite abordar los temas arancelarios desde una perspectiva técnica y estratégica, orientada a mejorar la competitividad y generar beneficios recíprocos.
Más allá de la nueva política arancelaria del Gobierno de Estados Unidos, de la cual somos respetuosos. Desde el Consejo de Empresas Americanas consideramos que lo importante es avanzar hacia esquemas cada vez más competitivos y alineados con la nueva dinámica del comercio internacional. El nearshoring, la seguridad de suministros y la integración regional de cadenas de valor ofrecen una base sólida para mejorar condiciones comerciales. Con diálogo continuo y visión estratégica, vemos oportunidades reales de lograr un entorno más favorable para los exportadores colombianos y para la inversión productiva de largo plazo.

SEMANA: ¿Cuáles son los riesgos que ven en esta nueva etapa de la relación entre los presidentes?
R. T.: Desde el CEA Colombia vemos esta nueva etapa con prudencia, pero también con optimismo. La reunión entre el presidente Gustavo Petro y el presidente Donald Trump marca un hito positivo en la relación bilateral, especialmente después de semanas de tensión regional. El hecho de que ambos mandatarios hayan privilegiado el diálogo directo envía una señal favorable a los mercados y a los inversionistas.
El principal riesgo en cualquier coyuntura geopolítica es que se genere incertidumbre que pueda afectar decisiones de inversión o comercio. Sin embargo, creemos que el encuentro en Washington contribuyó precisamente a despejar ese ambiente de incertidumbre y a reafirmar que la relación entre Colombia y Estados Unidos es estratégica, de largo plazo y trasciende coyunturas políticas.
Para el sector empresarial, lo fundamental es que las diferencias se tramiten por canales diplomáticos e institucionales, preservando la estabilidad y la seguridad jurídica que han caracterizado esta relación de más de 200 años.
SEMANA: ¿Cuál ha sido la dinámica de inversión de Estados Unidos en Colombia?
R. T.: Hasta la fecha, Estados Unidos se mantiene como el principal inversionista extranjero en Colombia y un socio estratégico de largo plazo. De acuerdo con el Banco de la República, hasta el tercer trimestre de 2025 la inversión extranjera directa proveniente de Estados Unidos alcanzó 3.375,4 millones de dólares, lo que representa el 37 % del total de la inversión extranjera recibida por el país.
Si bien esta cifra refleja una variación frente al año anterior, evidencia que Estados Unidos continúa siendo el actor más relevante en términos de capital productivo en Colombia, con un impacto directo en la generación de empleo formal, transferencia de conocimiento, fortalecimiento institucional y desarrollo regional. Las empresas afiliadas al CEA Colombia que contribuyen a más del 7,3 % del PIB, ratifican esa apuesta estructural por el país, que trasciende coyunturas políticas y se fundamenta en confianza, estabilidad y visión de largo plazo.

SEMANA: ¿Una agenda más centrada en la seguridad podría afectar los negocios y la inversión entre los países?
R. T.: La seguridad ha sido históricamente uno de los ejes centrales de la relación bilateral, y cuando se maneja dentro de los marcos institucionales y del respeto al derecho internacional, no es un obstáculo, sino un factor habilitante para la inversión.
Un entorno seguro y estable es condición básica para el crecimiento económico. Lo importante es que cualquier agenda de seguridad esté acompañada de estabilidad regulatoria, cooperación institucional y previsibilidad. Precisamente por eso valoramos de manera muy positiva la reunión entre ambos presidentes: permitió encauzar las conversaciones en un marco diplomático y constructivo, reduciendo tensiones y generando mayor claridad sobre los temas prioritarios, entre ellos seguridad, narcotráfico y estabilidad regional.

SEMANA: ¿Venezuela se puede convertir en foco de inversión de Estados Unidos en la región, situación que podría afectar a Colombia?
R. T.: Desde el sector empresarial evitamos especular sobre decisiones soberanas de otros países; sin embargo, es claro que Colombia cuenta con ventajas estructurales muy sólidas que la posicionan competitivamente en la región. Tiene un Tratado de Libre Comercio vigente con Estados Unidos, una relación bilateral estratégica de más de 200 años y un marco institucional que brinda reglas claras para la inversión. Además, en el contexto global actual, el nearshoring representa una oportunidad significativa: la relocalización de cadenas de suministro hacia países más cercanos al mercado estadounidense favorece a economías como la colombiana, por su ubicación estratégica, conectividad y acceso preferencial al mercado de Estados Unidos.
A esto se suma la mano de obra calificada, el crecimiento del talento en servicios basados en conocimiento, tecnología, agroindustria y energía, y la experiencia de empresas que ya operan bajo estándares internacionales. Estos factores consolidan a Colombia como un destino atractivo y competitivo para la inversión productiva. En ese sentido, la reciente reunión entre los presidentes Petro y Trump —que marcó un hito favorable y constructivo en la relación bilateral— refuerza la confianza y envía una señal positiva a los inversionistas sobre la estabilidad y el compromiso de ambos gobiernos con una relación sólida y de largo plazo.
SEMANA: ¿Estados Unidos puede cumplir un papel de reconciliador entre Colombia y Ecuador?
R. T.: La relación entre Colombia y Ecuador es prioritaria para la estabilidad regional. Estados Unidos ha sido históricamente un socio estratégico que apoya el fortalecimiento institucional, la cooperación en seguridad y la integración económica en la región.
Desde el Consejo de Empresas Americanas valoramos que, en el marco del diálogo bilateral reciente, se haya contribuido a despejar tensiones y a consolidar canales de comunicación. Cuando existen espacios de diálogo de alto nivel —como el encuentro entre los presidentes Petro y Trump— se generan condiciones más favorables para abordar también temas regionales con una visión constructiva. Para el sector empresarial, lo más importante es que prevalezca la cooperación, ya que la estabilidad regional es fundamental para el comercio, la inversión y la generación de empleo.
