Los efectos de los impuestos a las bebidas azucaradas y los productos ultraprocesados en la salud pública, el recaudo fiscal y el comercio fueron el centro del debate “Impuesto al barrio en Colombia: ¿a qué costo?”, desarrollado durante el “Foro Colombia 2027″, organizado por SEMANA.

El espacio contó con la participación de Cristian Stapper, vicepresidente de Fenalco; Martha Patricia Ruiz Anchondo, embajadora de México en Colombia; Andrés Vecino, profesor e investigador de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins; y Omar Galindo, docente de la Facultad de Economía de la Universidad Santo Tomás.
La discusión abordó si este tipo de medidas tributarias logra modificar los hábitos de consumo y generar resultados en salud, así como sus consecuencias para los establecimientos comerciales y los consumidores.

Stapper cuestionó que los impuestos saludables estén cumpliendo su propósito de transformar las condiciones de salud de la población. Según sostuvo, la evidencia disponible no demuestra ese resultado y, en cambio, considera que su principal efecto es el recaudo.

“Lo que sí demuestra es que es un mecanismo efectivo de recaudo”, afirmó. También señaló que existe una diferencia entre un impuesto diseñado para obtener ingresos fiscales y uno de carácter pigouviano, cuya finalidad es modificar comportamientos o corregir externalidades.

Desde la experiencia mexicana, la embajadora Ruiz defendió la continuidad de estos gravámenes y aseguró que han contribuido a generar cambios en el consumo. Explicó que México aplica actualmente una tarifa del 8 % y que existe la intención de incrementarla al 20 %.
“Está demostrado que daña la salud y, aparte, quitarle los impuestos me parece que no”, expresó al referirse a los productos ultraprocesados. También destacó el papel de las instituciones públicas y de la educación para promover cambios en los hábitos alimentarios.
Por su parte, Vecino presentó estudios internacionales que, según explicó, han identificado efectos de estas medidas sobre indicadores de salud. Además, mencionó investigaciones realizadas en México y California que encontraron reducciones en el índice de masa corporal de 1,3 unidades mensuales en las poblaciones analizadas.
El investigador sostuvo que los impuestos constituyen una herramienta de política pública, aunque no deben implementarse de manera aislada. También planteó la importancia de establecer tarifas escalonadas para incentivar a las empresas a reformular sus productos y reducir sus contenidos de azúcar.
A su turno, Galindo explicó que estos gravámenes buscan incorporar los costos asociados a las consecuencias sanitarias dentro de la estructura económica de los productos. Señaló que, aunque la evidencia colombiana todavía es limitada, se han registrado cambios en el consumo de bebidas azucaradas.

Como referencia, mencionó una reducción del consumo en adultos de 25 a 20 litros. También advirtió que las empresas tienen capacidades diferentes para adaptar sus fórmulas, lo que puede generar efectos desiguales entre los productores.
En relación con los efectos sobre el comercio de barrio, Stapper aseguró que los tenderos han reportado disminuciones en sus ventas y cuestionó que el gravamen se presente como una medida exclusivamente sanitaria.
Según indicó, el 26 % de los tenderos en Colombia ha informado una reducción en sus ventas, en un sector cuyos márgenes de ganancia, afirmó, se ubican entre el 5 % y el 10 %.
“Es un impuesto al tendero y es un impuesto al barrio, y es un impuesto a los ciudadanos de menores ingresos”, sostuvo el vicepresidente de Fenalco. Agregó que la reducción en la rotación de productos y el aumento de los costos afectan la actividad de los pequeños establecimientos.
Desde la experiencia de México, Ruiz señaló que uno de los resultados de esta política ha sido generar mayor conciencia sobre la responsabilidad individual en el cuidado de la salud. También indicó que los gravámenes buscan incentivar a las empresas a modificar sus productos y reducir componentes asociados con riesgos sanitarios.
La embajadora mencionó que México ha recaudado 16.491,3 millones de dólares por este concepto y defendió la importancia de mantener políticas públicas orientadas a mejorar los hábitos alimentarios.
Asimismo, destacó que los cambios en salud requieren acciones complementarias, entre ellas el fortalecimiento de los servicios sanitarios y los programas sociales.
Por su parte, Vecino explicó que para evaluar los resultados de estos impuestos es necesario diferenciar entre los estudios que miden cambios inmediatos en el consumo y aquellos que analizan sus consecuencias sanitarias a mediano y largo plazo.
Señaló que las enfermedades crónicas pueden tardar años en desarrollarse, por lo que sus efectos no siempre son visibles en periodos cortos.
El investigador también mencionó estudios que han encontrado una reducción del 12 % en las caries infantiles y cambios en indicadores de peso y masa corporal. A su juicio, los impuestos deben acompañarse de otras medidas y contar con diseños escalonados que incentiven a los fabricantes a reformular sus productos.
La discusión sobre quién asume finalmente el costo del gravamen fue abordada por Galindo. El docente explicó que, aunque legalmente la obligación tributaria recae sobre productores e importadores, el valor suele trasladarse a los canales de distribución y, posteriormente, al consumidor final.

Galindo advirtió que este traslado puede generar presiones sobre los precios de algunos alimentos. Como ejemplo, indicó que 21 de los 443 productos de la canasta familiar están gravados con este impuesto.
También mencionó que, durante el año anterior, la inflación alcanzó el 10,7 % en la subcategoría de otros productos de panadería y llegó al 20 % en golosinas.
Finalmente, señaló que uno de los retos de la política es facilitar que los pequeños productores puedan adaptar sus fórmulas, pues, a diferencia de las grandes compañías, no siempre cuentan con los recursos tecnológicos y humanos para hacerlo.
En ese sentido, planteó la necesidad de crear incentivos que permitan a estas empresas ajustarse a las nuevas condiciones del mercado.
