¿Para qué debería incorporarse la inteligencia artificial a la educación?
MARTA MONTIEL: El propósito siempre debe ser mejorar los procesos de aprendizaje y ampliar las capacidades de las personas, no reemplazarlas. Un estudiante puede producir un mejor resultado usando IA y, sin embargo, no haber desarrollado las competencias necesarias para alcanzarlo. Para usar la IA son fundamentales el acompañamiento, la accesibilidad y la capacidad crítica.
¿Qué competencias humanas son clave ante el avance de la tecnología?
M. M.: Precisamente porque la tecnología puede procesar cada vez más información, las capacidades humanas adquieren mayor valor. Nuestro enfoque biopsicosocial y cultural parte de que la persona no puede reducirse a su capacidad de producir, resolver una tarea o acumular conocimientos. La formación se concibe de manera integral y reconoce las dimensiones biológicas, psicológicas, sociales y culturales.
Por eso, consideramos fundamentales el pensamiento crítico, la creatividad, la comunicación, la colaboración y la empatía.
¿Cómo deben prepararse los educadores para aprovechar las posibilidades de la IA?
M. M.: La formación docente en inteligencia artificial es clave, pero su alcance todavía es limitado. No puede reducirse a enseñar a manejar herramientas: necesitamos que sepan utilizar la tecnología y tomar decisiones pedagógicas sobre ella. Deben saber cuándo y para qué utilizarla, qué límites establecer y cuándo es mejor que un estudiante resuelva una tarea sin asistencia tecnológica. También deben saber cómo proteger los datos y la privacidad.
¿Por qué ya no basta un título profesional?
M. M.: Tenemos que superar la idea de que una persona termina el colegio y la carrera profesional y utiliza esos conocimientos durante toda su vida laboral. Eso ya no corresponde al mundo en el que estamos. Las transformaciones tecnológicas, demográficas y laborales exigen diversificar los perfiles, contar con una formación multidisciplinaria y aprender, desaprender y volver a aprender. Por eso, las universidades deben complementar los programas tradicionales con trayectorias flexibles y microcredenciales.
¿Cómo articular esfuerzos entre distintos sectores para que la educación se traduzca en oportunidades reales?
M. M.: Las alianzas son indispensables para responder a desafíos como las brechas educativas, la transformación tecnológica y la empleabilidad. Universidades, Estado, empresas, colegios y comunidades aportan conocimientos y perspectivas distintas para construir una educación más pertinente.
No se trata solo de facilitar el acceso, sino de generar condiciones para que las personas permanezcan, se gradúen y conviertan la educación en oportunidades reales. La tarea es lograr que el lugar donde una persona nace no determine hasta dónde puede llegar. Esta es una responsabilidad de las universidades y, en general, de todos los actores involucrados.
En nuestro caso, somos una universidad que quiere llegar a todos los rincones y estamos trabajando en ello.
