Tras los amargos resultados de las Pruebas Pisa, un nuevo informe del Observatorio de Realidades Educativas (ORE) de la Universidad Icesi y su red de aliados, reveló que en 2025 hubo una recuperación en la calidad de la educación media, pues las Pruebas Saber 11 mostraron que el porcentaje de jóvenes que termina el colegio con el nivel esperado en lectura crítica, matemáticas, ciencias naturales y sociales pasó de 18 % en 2019 a 23 % en 2025. Además, desde 2022, cada año, más estudiantes terminan el bachillerato con las competencias para seguir estudiando, trabajar y laborar.

El estudio analizó pruebas de 567.268 alumnos, y estas mostraron que lectura crítica y matemáticas están en el mejor nivel de la década. Pero ese balance es agridulce porque 4 de cada 10 jóvenes terminan el colegio sin el nivel esperado en lectura crítica, más de 4 de cada 10 no lo alcanzan en matemáticas, y 1 de cada 8 no logra resolver las preguntas más sencillas de la prueba de matemáticas, la misma proporción que hace 10 años.
Juliana Ruiz Patiño, directora del Observatorio de Realidades Educativas (ORE) de la Universidad Icesi, explicó además que las competencias que más bajan el promedio integral son ciencias naturales y sociales y ciudadanas. “Nuestra hipótesis es que si un estudiante no tiene una buena comprensión lectora ni un razonamiento cuantitativo adecuado, difícilmente logrará un nivel sobresaliente en las otras dos áreas”.
Por eso, el informe propone que el desarrollo de la lectura comprensiva y crítica, y las matemáticas sean los pilares fundamentales de la agenda educativa del país. Además, sugiere más apoyo y formación para los docentes.
“Los protagonistas de la recuperación son los docentes y los estudiantes, por eso reconocerlos y acompañarlos en el aula es una prioridad para cerrar la brecha generacional en las formas de enseñar y aprender, y se requiere actualizar los programas de las facultades de educación para responder a las nuevas demandas, y para pensar y responder a los desafíos que implica aprender en estas nuevas circunstancias”, señaló Ruiz Patiño.
Asimismo, el ORE hace un llamado a que el Congreso de la República apruebe el Proyecto de Acto Legislativo 228 de 2026 ‘De preescolar a Once’, que busca reformar el artículo 67 de la Constitución Política de Colombia, el cual permite que la formación básica sea solo entre los 5 y 15 años (hasta noveno grado). “Es clave hacer obligatoria la educación media, grados 10° y 11°, correspondientes a las edades de 16 y 17 años”, destacó.

Brechas y necesidades educativas
Según el informe, la recuperación no ha cerrado las brechas debido a que entre los colegios privados y los públicos, que atienden a tres de cada cuatro estudiantes evaluados, la diferencia sigue siendo de cerca de 20 puntos porcentuales, igual que en 2016.
Respecto a esto, Miguel Durango, docente de una escuela pública rural en Palmira, Valle del Cauca, dijo que esto tiene que ver con que “persiste la percepción y el lastre social de que la educación pública es para personas de bajos recursos y la privada para personas ricas”.
Reiteró además que el país tiene grandes distancias y diferencias culturales, y que atender estas particularidades con una política centralizada solo aumenta las brechas y “se requiere una mirada y atención que respete las dinámicas de cada territorio”. Durango también detalló que hay brechas dentro del magisterio.
“Hay profesores a los que se les dificulta enviar un correo electrónico, mientras deben enseñar a estudiantes que ya manejan redes sociales e inteligencia artificial. Los docentes requieren un acompañamiento pedagógico y psicosocial que les ayude a identificar dónde actuar y qué herramientas utilizar, ya que la buena voluntad no es suficiente para mejorar los resultados”.
El docente también dijo que el bienestar emocional de los estudiantes y sus familias es clave para el proceso educativo, y los profesores necesitan formación para poder atender estas realidades. “Ser docente es crear esperanza, es proyectar un futuro con expectativas en entornos que a veces parecen oscuros u hostiles y promover la escuela como un espacio para imaginar y pensar en mundos posibles”.
Por su parte, Valentina Montaño Acendra, estudiante de grado 11 de la Institución Educativa Técnica Comercial de Sabana Grande, Atlántico, quien obtuvo el tercer mejor resultados en las Pruebas Saber 11, destacó que su colegio ha dejado atrás los métodos rígidos, tradicionales o conservadores de enseñanza y contó que los profesores promueven el aprendizaje a través de ejercicios prácticos y verbales.
“El enfoque práctico evita que el colegio se sienta como una carga o una presión, lo que ayuda a disminuir la deserción escolar, ya que los estudiantes sienten que lo que aprenden realmente les sirve para su vida diaria y su proyecto de vida”.
Sobre las Pruebas Saber 11, resaltó que en su colegio la preparación inició en décimo grado con talleres dos veces por semana. Sobre su resultado, explicó: “Tuve más dificultades en ciencias naturales y matemáticas, me enfoqué en estudiarlas en casa, y en la prueba, decidí no seguir el orden del cuadernillo, resolví primero sociales y lectura crítica, que se me facilitaban”.
Alejandra López, gerente de Alianza por la Educación Media, iniciativa público-privada que busca reformar y fortalecer los grados 10° y 11°, y evitar que los estudiantes abandonen sus estudios en la transición de la secundaria, es decir, en grado 9°, aseguró que la educación media carece de una identidad clara y sigue bajo un modelo de articulación laboral de hace más de 20 años que no responde a los cambios del mundo actual, dejando a los jóvenes sin las herramientas necesarias para tomar decisiones informadas.
“Las organizaciones deben dejar de fragmentar sus esfuerzos en programas aislados. Hay que unirse bajo una meta común financiera, técnica y táctica, para lograr que más jóvenes transiten con calidad por la educación media”, dijo López.
En esa línea, indicó que la Alianza acompaña a las Secretarías de Educación para fortalecer sus capacidades de gestión y trabaja directamente con los colegios. De igual manera, promueve el acompañamiento socioemocional para que el colegio sea un entorno protector e impulsan la priorización de aprendizajes esenciales, principalmente matemáticas y lenguaje, para que los estudiantes adquieran las competencias vitales necesarias, adaptándose a modalidades remotas o guías físicas.
