¿Cómo se orientarán los recursos para hacerles frente a las afectaciones en educación que dejó el terremoto?
SERGIO DÍAZ-GRANADOS: La prioridad es que niños, niñas, adolescentes y jóvenes de las zonas afectadas recuperen espacios seguros y adecuados para aprender. Acompañamos al Ministerio de Educación en una respuesta que atienda las sedes con mayores daños y las comunidades rurales con menos alternativas de acceso, con especial atención al Chocó, el Valle del Cauca y otras zonas del occidente del país.
Para ello acordamos priorizar 48 millones de dólares del crédito en ejecución para el Programa de Espacios Educativos, financiado por CAF.

Contar con este programa permite agilizar la preparación de las intervenciones. Este esfuerzo se complementa con la movilización de recursos no reembolsables, junto con aliados privados, para apoyar los diagnósticos, la estructuración de proyectos y el desarrollo de obras de mejoramiento.
La identificación de los centros educativos la lidera el ministerio, con nuestro acompañamiento técnico. La evaluación de daños permitirá establecer qué sedes requieren reparación y cuáles deben reconstruirse para avanzar después en los diseños y las obras.
Este proceso se articula con las modalidades de atención que actualmente están implementando las autoridades educativas para dar continuidad a las clases. Queremos que estas intervenciones contribuyan a reducir las brechas territoriales y aporten aprendizajes útiles para otras regiones de Colombia y de la región.
Es una apuesta integral por la educación que va más allá de las intervenciones en infraestructura y busca también contribuir a mejorar la calidad educativa.
¿Cómo lograr que la reconstrucción permita contar con escuelas más seguras, inclusivas, sostenibles y resilientes?
S. D.: La reconstrucción debe incorporar las lecciones del terremoto y responder a los riesgos de cada territorio. Eso implica evaluar las condiciones geográficas de las escuelas, asegurar un diseño sismorresistente y prever condiciones seguras, conforme a los estándares aplicables.
La inclusión se concreta en accesibilidad universal, agua y saneamiento, y espacios seguros que respondan a las necesidades de los estudiantes. También exige escuchar a las comunidades y adecuar las soluciones a sus contextos.
La sostenibilidad debe reflejarse en el diseño de los esquemas de ventilación y el uso eficiente de recursos. Otro componente esencial es prever, desde el inicio, los recursos y las responsabilidades de mantenimiento para conservar las instalaciones en buenas condiciones durante su uso.
Desde CAF, en 2025 construimos junto con el Ministerio de Educación las cartillas técnicas de sistemas modulares para clima frío, templado y cálido, las cuales se nutrieron de la experiencia de esta entidad y nuestro trabajo en Timbiquí, Cauca.
Estas herramientas facilitan la preparación de proyectos de infraestructura a lo largo del territorio nacional, adaptadas a las condiciones de cada sede. Es clave promover la construcción de escuelas con altos estándares de calidad y reducir las interrupciones del aprendizaje ante futuras emergencias.
Además de la infraestructura, ¿qué papel cumplen la formación docente, la gestión escolar y la innovación pedagógica en la calidad de los aprendizajes?
S. D.: Son fundamentales para que la inversión en infraestructura se traduzca en mejores aprendizajes. Colombia cuenta con una fortaleza, pues según la encuesta Talis 2024 de la Ocde. También hay oportunidades para ampliar el acompañamiento. Esta misma encuesta indica que el 56 % de los docentes con hasta cinco años de experiencia trabaja en escuelas que ofrecen mentoría, frente al 81 % en la Ocde.
Avanzar requiere coordinación entre autoridades educativas y equipos directivos, con tiempo y recursos para que los maestros compartan experiencias, diseñen y planifiquen sus actividades de aula y utilicen las evaluaciones para fortalecer los procesos de enseñanza-aprendizaje.
La innovación pedagógica debe construirse con los docentes y responder a las necesidades de los estudiantes. Desde CAF podemos contribuir con asistencia técnica, conocimiento regional e intercambio de experiencias, apoyando a las autoridades locales en el fortalecimiento de capacidades para que estas mejoras se sostengan en el tiempo.
¿Qué debería priorizar Colombia para avanzar hacia una educación de calidad y reducir las brechas en la próxima década?
S. D.: Que más estudiantes aprendan y completen su formación y estén preparados para incorporar de manera responsable y ética la inteligencia artificial (IA) en su vida académica y laboral. Esto exige fortalecer lenguaje y matemáticas desde la infancia, asegurar escuelas adecuadas y formar docentes que integren estas herramientas en la enseñanza.
Colombia ha avanzado en aspectos clave: entre 2019 y 2024 la proporción de jóvenes de 25 a 34 años sin bachillerato bajó del 27 al 17 %, aunque se mantiene por encima del 13 % promedio de la Ocde.
El acompañamiento debe continuar en la educación superior: la Ocde reporta que el 22 % de quienes ingresan al pregrado universitario en Colombia abandona sus estudios tras el primer año, frente al 13 % promedio de la organización.
En ese recorrido, la IA puede personalizar el aprendizaje, apoyar a los docentes en la planeación de clases y la evaluación de los aprendizajes, y detectar riesgos de deserción para activar apoyos oportunos. Sostener esta agenda entre periodos de gobierno exige inversión estable y capacidad territorial de ejecución.
CAF seguirá acompañando a Colombia con financiamiento y cooperación técnica para que ampliar el acceso se traduzca en aprendizajes y graduaciones.
