Durante más de 15 años, Carolina Vizcaíno ha construido su carrera en la gestión de la ciencia, la tecnología, la innovación y el liderazgo universitario, integrando la investigación biomédica con la cooperación científica internacional y la generación de evidencia para apoyar la toma de decisiones. Bacterióloga, magíster en Microbiología, Magíster en Biomedicina, y doctora en Biomedicina de la Universidad de Barcelona, hoy lidera la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad El Bosque, desde donde impulsa una visión de la ciencia conectada con las necesidades del país.
Para Carolina Vizcaíno la investigación no puede quedarse en laboratorios o publicaciones académicas. Su mayor valor aparece cuando logra dialogar con otros sectores, orientar decisiones y mejorar la vida de las personas. En esta conversación habla sobre el futuro de la ciencia en Colombia, la importancia de construir alianzas y el papel de las mujeres en los espacios donde se toman decisiones.
¿Qué papel deben asumir las universidades en la economía del conocimiento?
Carolina Vizcaíno (C.V.): Durante mucho tiempo la riqueza de los países estuvo asociada a los recursos naturales. Hoy depende cada vez más de la capacidad para generar conocimiento, atraer talento y convertir ideas en soluciones que mejoren la vida de las personas. Ese cambio transforma profundamente el papel de las universidades. Ya no basta con producir investigación de calidad o formar excelentes profesionales; el reto es lograr que ese conocimiento circule, dialogue con otros sectores y genere valor para la sociedad. La investigación alcanza su mayor potencial cuando sale del laboratorio, ayuda a resolver problemas reales, orienta decisiones e inspira innovación.
Usted pasó de la investigación biomédica a liderar la gestión científica. ¿Qué aprendizaje marcó esa transición?
C.V.: He tenido la oportunidad de ver la ciencia desde la investigación, pero también desde la gestión universitaria, la construcción de política pública y la cooperación internacional. El mayor aprendizaje es que la investigación por sí sola no transforma un país; lo hacen las decisiones que se toman con ese conocimiento. El verdadero reto de la academia no es únicamente producir conocimiento, sino lograr que llegue a quienes toman decisiones, desarrollan tecnologías, lideran organizaciones o formulan políticas públicas. Con el tiempo entendí que mi aporte no estaba solamente en generar conocimiento, sino en ayudar a crear las condiciones para que ese conocimiento llegará más lejos.

¿Cómo lograr que la investigación se convierta en soluciones concretas para Colombia?
C.V.: El cambio comienza por hacer las preguntas correctas. Hoy debemos trabajar alrededor de los grandes desafíos del país y no únicamente desde disciplinas aisladas. Cuando investigadores de diferentes áreas se unen con empresas, entidades públicas, comunidades y otros actores que conocen las problemáticas, las soluciones son mucho más útiles. Ya no se trata solo de generar proyectos desde una pregunta científica, sino de construir respuestas a partir de los problemas reales de la sociedad. Las universidades tenemos el papel de conectar personas e instituciones que normalmente no conversan entre sí y crear las condiciones para que el conocimiento encuentre nuevos caminos.
¿Qué fortalezas tiene Colombia para avanzar en ciencia e innovación?
C.V.: Colombia cuenta con una base científica muy sólida. Tenemos investigadores altamente preparados, una enorme capacidad de adaptación y conocimiento que incluso es reconocido por organismos internacionales. El reto es lograr que esa evidencia científica tenga mayor impacto en nuestras propias decisiones. Tenemos talento, biodiversidad y capacidades para avanzar hacia una mayor soberanía sanitaria, tecnológica y alimentaria, pero necesitamos fortalecer la articulación y aprovechar también la experiencia de los científicos colombianos en todas las disciplinas posibles, que están en otros países.
Como integrante del Comité Ejecutivo de la Mesa Intersectorial para la Diplomacia Científica de Colombia (MIDICI), ¿qué papel tiene la ciencia en la construcción de alianzas internacionales?
C.V.: Los grandes desafíos del mundo ya no tienen una única nacionalidad. Las pandemias, el cambio climático, la inteligencia artificial, el cáncer o la resistencia antimicrobiana nos han demostrado que ningún país puede resolverlos solo. La diplomacia científica permite conectar el conocimiento con las decisiones y construir puentes entre investigadores, gobiernos, empresas, organismos internacionales y comunidades. Colombia no solo tiene la oportunidad de recibir conocimiento, también tiene mucho que aportar gracias a su talento científico, su biodiversidad y la experiencia que ha desarrollado para enfrentar problemas complejos.
¿Cómo entiende el liderazgo femenino en la ciencia y la alta dirección académica?
C.V.: El cambio más importante no es únicamente que hoy haya más mujeres en posiciones de liderazgo, sino que estamos ampliando la manera de entender qué significa liderar. Durante mucho tiempo se asoció el liderazgo con tener todas las respuestas o estar en el centro de la conversación. Mi experiencia ha sido diferente porque liderar significa conectar personas que piensan distinto, hacer mejores preguntas y crear condiciones para que el talento colectivo pueda aportar. He tenido la oportunidad de trabajar en un equipo de alta dirección conformado mayoritariamente por hombres y ha sido una experiencia enriquecedora. Las conversaciones siempre deben girar alrededor de las ideas y de cómo tomar mejores decisiones, no de quién las propone. Cada vez que una mujer llega a un espacio de decisión se amplía el horizonte de posibilidades para otras mujeres. Eso demuestra que existen muchos caminos posibles.
¿Qué mensaje les daría a las jóvenes que quieren construir una carrera en ciencia, tecnología o investigación?
C.V.: La ciencia me enseñó que el conocimiento avanza porque alguien se atreve a hacer una pregunta diferente. Esa misma actitud sirve para liderar. No esperen sentirse completamente listas para asumir nuevos retos. Los desafíos más importantes de mi carrera llegaron cuando todavía estaba aprendiendo. Lo importante es mantener la curiosidad, confiar en el talento propio y no tener miedo de participar en espacios donde al principio haya más preguntas que respuestas. No construyan una carrera pensando únicamente en el cargo al que quieren llegar, sino en una trayectoria en la que nunca dejen de aprender. Esa capacidad de seguir aprendiendo es la que permite generar un impacto duradero. Eso es liderar y eso es inspirar.
*Contenido elaborado con apoyo de la Universidad El Bosque
