Para millones de televidentes, Búfalo es uno de los rostros más reconocidos de Yo Me Llamo. Su imponente presencia física y su papel como el encargado de despedir a los participantes eliminados lo han convertido en una de las figuras más llamativas del exitoso reality de Caracol Televisión.

Sin embargo, detrás de esa imagen fuerte existe una historia personal que pocos conocían.
En una reciente entrevista concedida al programa El Klub, de La Kalle, el también deportista habló de uno de los episodios más difíciles que ha enfrentado fuera de las cámaras.
Durante la conversación, abrió su corazón para contar que ha sufrido la pérdida de dos hijos, una experiencia que describió como una de las etapas más dolorosas de su vida.

Aunque en el programa suele mostrarse serio debido a las exigencias de su personaje, el antioqueño dejó ver un lado completamente distinto al recordar esos momentos. Sin profundizar en la situación, confesó que atravesó una época marcada por el sufrimiento y que ese episodio cambió por completo su manera de ver la vida.
“Fue una etapa oscura”, expresó al referirse a la pérdida de sus hijos, una situación que, según explicó, decidió afrontar lejos de la exposición pública y de los reflectores que acompañan su trabajo en televisión.

Búfalo confesó que su labor no siempre resulta sencilla. Aunque su apariencia puede parecer intimidante, aseguró que siente un cariño especial por los niños y que uno de los momentos que más le cuesta vivir dentro del reality ocurre cuando debe despedir a los participantes infantiles.
“Tienen una energía muy bonita”, afirmó al hablar de los menores que llegan al escenario con el sueño de demostrar su talento. Por eso, explicó que presenciar el final de su participación suele generarle un profundo pesar, pues entiende la ilusión con la que llegan al concurso.
Durante la entrevista también habló de la manera en la que ha logrado sobreponerse a las pérdidas que marcaron su vida. El deportista aseguró que el paso del tiempo y su fe han sido fundamentales para encontrar tranquilidad frente a una situación que, reconoce, nunca deja de doler.
En ese sentido, explicó que hoy entiende lo ocurrido como parte de la “voluntad de Dios”. Esa convicción le ha permitido aceptar que quizá no era el momento indicado para formar una familia o que las circunstancias de entonces no eran las adecuadas para vivir esa etapa de su vida.
