Educación

La salud mental y el cuidado del planeta son clave para formar personas felices: colegio La Colina

Con cerca de 30 años de trayectoria, el Colegio La Colina ha puesto el bienestar emocional en el centro de su modelo educativo y lo articula con la sostenibilidad y el aprendizaje en la naturaleza para formar estudiantes equilibrados, resilientes y conscientes de su entorno.

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29 de abril de 2026 a las 3:39 p. m.
El Colegio La Colina ha consolidado un modelo educativo inspirado en el enfoque Forest School.
El Colegio La Colina ha consolidado un modelo educativo inspirado en el enfoque Forest School. Foto: Suministrada por el Colegio La Colina - API

En medio de un entorno natural donde la interacción con el bosque, el río y el aire libre hace parte de la vida cotidiana, el Colegio La Colina, ubicado entre Bogotá y La Calera, ha consolidado un modelo educativo inspirado en el enfoque Forest School, en el que la naturaleza no es un escenario ocasional, sino el punto de partida del aprendizaje y el bienestar.

“Está demostrado que cuando los estudiantes están en la naturaleza disminuyen la ansiedad y el estrés, y aumenta la creatividad. Por eso nuestro modelo integra el aprendizaje en el entorno natural como parte esencial del currículo”, afirma Hickey.

Bajo el enfoque de Forest School, el colegio convierte su campus —con más de 11.000 metros cuadrados de bosque andino y el río Teusacá— en un aula viva. Allí, los estudiantes aprenden explorando, observando y experimentando, en un proceso que fortalece tanto sus habilidades académicas como su desarrollo personal.

La sostenibilidad, en este contexto, se vive más que se enseña. Desde los primeros años, los estudiantes son formados como “guardianes del bosque”, desarrollando una conciencia activa sobre el cuidado del medioambiente, todo enmarcado en el concepto de Forest School.

A través de proyectos académicos, participan en investigaciones reales como el monitoreo del río Teusacá o la construcción de un catálogo de especies endémicas en alianza con entidades ambientales. “Han identificado especies que no se registraban hace años. Eso les permite conectar la ciencia con la vida real y entender el impacto de sus acciones. Muestra de ese compromiso con el medio ambiente es la participación en iniciativas como Changemakers, donde han sido destacados por proyectos de biodiversidad”, explica el rector.

En ese camino, ser un Forest School permite además desarrollar habilidades como empatía, resiliencia y autonomía de manera transversal en todo el currículo, integrando lo académico, lo personal y lo social.

Educación internacional

Con más de 30 años de experiencia, el colegio es además un referente en educación internacional, un modelo que de acuerdo con Hickey, tiene un impacto directo en la formación de sus estudiantes, pues tienen la posibilidad de comprender el mundo y sus desafíos.

“Y esa visión nos ha llevado a alcanzar desempeños académicos superiores en exámenes nacionales e internacionales, los cuales han ido subiendo cada año”, explica el rector.

Esa visión global encierra aspectos como el bilingüismo certificado por Cambridge y la integración de la institución con la red International Schools Partnership (ISP), de la cual hace parte desde 2019.

Aprender a manejar las emociones

Concebir la educación desde otros ángulos también le permite al colegio abordar aspectos que hoy son clave en la formación de niños, niñas y jóvenes, entre ellos las emociones.

En un momento en que la ansiedad, el estrés y la presión académica marcan la experiencia escolar de miles de estudiantes, la salud mental dejó de ser un tema complementario para convertirse en una prioridad. Más allá de los resultados académicos, el reto hoy es formar personas felices, capaces de reconocer sus emociones, gestionarlas y relacionarse de manera sana con los demás.

Esa es la base del modelo del Colegio La Colina. “La educación socioemocional es igual de importante que la académica. No es una materia adicional, sino que está integrada en todo lo que hacemos”, afirma su rector.

Con una amplia experiencia internacional, Hickey advierte que los desafíos actuales son cada vez más complejos. “El mundo de hoy es diferente. El impacto de las redes sociales, los cambios en la dinámica familiar y las presiones externas están afectando profundamente a los estudiantes. No hablo solo como rector, también como padre”, señala.

Frente a este panorama, el colegio ha estructurado un sistema de acompañamiento que prioriza la prevención y la detección temprana. Cuenta con un Equipo de Desarrollo Humano y Apoyo al Aprendizaje —con psicólogos por sección, orientadores y especialistas— que hace seguimiento permanente a los estudiantes.

“Todos somos cuidadores. Desde el profesor que recibe a los estudiantes puede identificar cambios en su comportamiento. Estamos entrenados para reconocer esas señales y actuar a tiempo”, explica.

A esto se suman iniciativas como Parche Zero Bullying, enfocada en promover relaciones respetuosas y entornos seguros, y una agenda constante de talleres con padres sobre comunicación asertiva, prevención del abuso, manejo de la ansiedad y acompañamiento en momentos de transición escolar.

“Trabajamos con las familias como un equipo. Necesitamos darles herramientas para identificar alertas y apoyar a sus hijos en su equilibrio emocional”, agrega.

Este enfoque se refuerza desde los primeros años con espacios diseñados para que los estudiantes reconozcan y expresen lo que sienten. “Les decimos: usa tu voz, cuéntanos qué te pasa. Esa capacidad de expresarse es fundamental para su bienestar”, sostiene el rector.

El modelo que emplea el Colegio La Colina da como resultado una apuesta educativa que trasciende el aula tradicional que busca formar seres humanos felices, capaces de transformar su entorno y asumir con responsabilidad el cuidado del planeta. Para Hickey, el propósito de la institución es formar estudiantes preparados para la vida. “Necesitamos motivarlos de manera diferente, ayudarlos a entender sus emociones, a comunicarse y a encontrar su propósito”, concluye.

*Contenido elaborado con apoyo del Colegio La Colina