Abrir una cuenta bancaria o tener un producto financiero fue, por muchos años, sinónimo de largas horas de espera, trámites engorrosos, papeleos y cobros innecesarios. La llegada de la banca digital transformó esa realidad, facilitando a los usuarios condiciones favorables, sencillas y a la medida de sus necesidades financieras.
Con ese propósito fue que nació Lulo Bank, el primer banco ciento por ciento digital de Colombia. A lo largo de sus siete años de historia, este neobanco ha consolidado un portafolio de servicios que, además de cambiar las reglas de juego del sistema financiero, se convirtió en un referente internacional. “Le demostramos a la gente que la banca podía funcionar diferente: sin trámites, sin papel y sin desplazamientos”, explicó Ignacio Giraldo, CEO de Lulo Bank.
Después de siete años trabajando para las personas naturales, su siguiente paso fue inevitable: brindarles a las personas jurídicas la misma experiencia innovadora. Lo que se encontraron, sin embargo, los sorprendió: la banca empresarial seguía operando como lo hacía hace 20 años, con impresoras, huelleros, firmas físicas y mensajeros.
Lo que ya había desaparecido de la experiencia para una persona natural seguía siendo el día a día de las organizaciones. “Por eso nuestro reto no era solo digitalizar esos trámites, sino construir una banca empresarial digital desde cero”, precisó Giraldo.
Sumado a ese desafío, Lulo Bank encontró una brecha en el posicionamiento entre las personas jurídicas; muchas incluso los confundían con una billetera o una fintech de pagos. “Ahora lo primero que hacemos en cada conversación es explicar quiénes somos, un banco con licencia bancaria plena, vigilados por la Superintendencia Financiera y con respaldo del Grupo Gilinski”, detalló Giraldo. En otras palabras: “El aliado para su empresa”.
Lulo Bank Empresas nació como una solución ciento por ciento digital para dinamizar y facilitar las operaciones financieras de las personas jurídicas en Colombia. En su plataforma, las empresas encuentran todo lo que necesitan para manejar su operación financiera en un solo lugar. La seguridad y el ahorro de tiempo son sus otras ventajas competitivas.
Esta eficiencia cobra especial relevancia en un país donde las MiPymes representan el 99,5 por ciento de las empresas formales, generan el 79 por ciento del empleo y aportan cerca del 40 por ciento del PIB, según cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Para este tipo de compañías, explicaron desde la entidad, la digitalización puede contribuir a automatizar procesos, reducir costos y hacer más eficientes sus operaciones. “No se trata de un juicio, es un diagnóstico. La imagen más clara que tenemos es que para abrir una cuenta de empresa lo primero que se debe comprar es una impresora y un huellero. Estamos hablando de un rezago frente a estándares internacionales de décadas. La banca no tiene permiso para demorarse tanto, y ese es exactamente el espacio que venimos a ocupar”, precisó Giraldo.
Sin fricciones, con procesos transparentes y ágiles, Lulo Bank Empresas busca transformar la banca corporativa tradicional a través de un ecosistema que concentre el capital de trabajo de pequeñas, medianas y grandes empresas, para que ellas tengan aún más tiempo para seguir escalando sus negocios.
Ecosistema completo
En Lulo Bank Empresas las compañías podrán encontrar un robusto ecosistema financiero y gratuito, compuesto por soluciones como factoring ciento por ciento digital, tesorería con rentabilidad sobre saldos operativos, soluciones de capital de trabajo y pagos y transferencias a 950 pesos.
La plataforma, además, ofrece el pago de nómina automatizado, procesos de recaudo, la firma de pagarés desmaterializados y la conexión directa de los sistemas empresariales al banco vía Host to Host, lo que posibilita eliminar la doble digitación. A esto se suma el tradicional control, que funciona bajo un mecanismo dual: mientras una persona crea el pago la otra lo aprueba, con trazabilidad en todas las operaciones.
“Todo funciona a través de procesos ciento por ciento digitales, sin firma física, ni mensajero ni huellero”, recalcó el CEO de Lulo Bank. A la fecha, la solución ya impacta a 194 empresas, cuenta con 119 cuentas abiertas y acumula más de 25.700 millones de pesos en saldos administrados y casi medio billón de pesos movilizados por medio de las cuentas empresariales en lo corrido de 2026.
Lo cierto es que el impacto más inmediato que pueden ver las empresas con una operación digital responde al ahorro de tiempo. Al eliminar el papeleo, los desplazamientos y la doble digitación, la operación financiera deja de consumir los días completos de los equipos administrativos. Por supuesto, la cuenta se abre de manera digital.
Al respecto, Giraldo señaló que su “objetivo no es competir por la red física”, sino por una operación digital de punta a punta, un servicio personalizado y tarifas transparentes. “Nuestra visión no es de confrontación, ya que la banca tradicional y la digital llegaron para complementarse, y a mayor competencia, mayor innovación. El único favorecido siempre es el cliente final, que puede ser de sectores como el de la manufactura, retail, construcción, agro, logística, servicios o economía creativa”, subrayó el CEO.
Factoring, la gran apuesta
Uno de los desafíos más complejos que enfrentan las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, es mantener la suficiente liquidez para cubrir su operación mientras esperan el pago de sus clientes. Una compañía puede entregar un producto o prestar un servicio hoy y terminar recibiendo el pago varias semanas después, lo que además limita los recursos para pagar proveedores, nómina, comprar inventario o asumir nuevos negocios.
Aunque la Ley de Plazos Justos estableció un máximo de 45 días para el pago de determinadas operaciones mercantiles, en la práctica existen transacciones cuyos plazos se negocian hasta por 90 días. Es precisamente durante esa espera cuando el factoring se convierte en una alternativa clave, pues permite a una empresa anticipar el cobro de sus facturas y obtener liquidez sin tener que esperar a que el cliente realice el pago.
El modelo de Lulo, que funciona de manera completamente digital, permite a las empresas acceder a liquidez sin comprometer sus cupos tradicionales de crédito bancario y, dependiendo de las condiciones de la operación, que los recursos no se registren como deuda financiera.
“Durante 2026 ya hemos desembolsado más de 100.000 millones de pesos entre soluciones de capital de trabajo y factoring, lo que muestra que la necesidad es real”, señaló Giraldo, quien puso sobre la mesa la demanda por este tipo de alternativas. Según cifras de la DIAN, a julio de 2026 se habían inscrito en RADIAN 540.692 facturas electrónicas por 15,3 billones de pesos.
Finalmente, para Lulo Bank el crecimiento de estas soluciones hace parte de una apuesta más amplia, que consiste en trasladar al segmento empresarial la transformación que la banca digital ya produjo entre las personas.
*Contenido elaborado con el apoyo de Lulo Bank.
