Por: Sergio Ramírez
Jorge VI, el padre de la actual reina Isabel II de Inglaterra, pasó a la historia no solo por haber sido el soberano británico durante la II Guerra Mundial, sino por haber padecido una marcada dificultad en el lenguaje que, durante muchos años, lo hizo ver como un dirigente débil. “El rey tartamudo” lo llamaban. En una fantástica película, “El discurso del Rey”, dirigida por Tom Hooper y protagonizada por Colin Firth y Geoffrey Rush, se presenta el difícil proceso que tuvo que atravesar Jorge VI para dejar atrás sus dificultades, apoyado en un particular terapeuta llamado Lionel Logue.
Hace más de 30 años, cuando el expresidente Juan Manuel Santos decidió emprender su camino en busca de la presidencia, se puso en manos de un grupo de herederos de las técnicas de Logue con el fin de deshacerse de una tartamudez que lo aquejaba desde pequeño.
A punta de constancia, determinación e incluso terquedad, Santos logró superar en gran medida su problema de dicción, eso asegura la periodista María Jimena Duzán, quien concluye que la forma como Santos adelantó el proceso de paz que realizó el gobierno colombiano con las guerrillas de las Farc se parece mucho al entonces presidente: fue un ejercicio de constancia, determinación y terquedad, pero también, explica María Jimena, demostró una gran falta de comunicación y de conexión con la opinión pública. “A Santos le reconozco que hizo lo que debía hacer a pesar de que sabía las consecuencias”, afirmó Duzán.
La columnista conversó, en el marco del Hay Festival 2019, con el también periodista Sergio Ocampo sobre su más reciente libro, “La historia de un Nobel sin paz”, en el cual, tras realizar múltiples entrevistas a algunos de los involucrados y viajar tanto a La Habana como a las montañas de Colombia, realiza un recuento de las intimidades del proceso de paz con las Farc.
“No soy biógrafa de Juan Manuel Santos, (el libro) no es una biografía autorizada de Juan Manuel Santos ni mucho menos una apología de Juan Manuel Santos”, aclara María Jimena Duzán, quien define su texto como una narración del tránsito de un país de la guerra a la paz, una reflexión sobre lo difícil que ha sido para los colombianos hacer ese tránsito y lo que le costó el proceso al presidente que lo lideró. “Quiero señalar la ruta trágica de un personaje muy importante que le apostó a algo que los colombianos no hemos podido entender y es habernos sacado de la narrativa de la guerra”.
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Esa, asegura la periodista, es una de las grandes dificultades que ha tenido que enfrentar ese proceso que narra en su libro. “Mucha gente no lo entendió, incluso gente que estaba metida en el Gobierno; muchos empresarios no lo entendieron y las iglesias –la iglesia católica y las iglesias cristianas- definitivamente no lo entendieron y se volvieron grandes opositoras al acuerdo debido a esta premisa falsa, que se convirtió en “verdad” de tanto decirla, sobre todo entre las clases populares, según la cual el acuerdo le abría la puerta a un nuevo concepto de familia formada solamente por homosexuales, por eso se perdió el plebiscito”.
Lo que sí tiene el acuerdo, afirma la periodista, es una nueva visión de país, expresada en más de 270 páginas; asegura que cuando terminó de leer el texto pensó que los uribistas tenían razón, en el sentido de que no se era simplemente de un acuerdo de paz, sino realmente de una nueva propuesta de nación. “No se trataba solo de desmovilizar las Farc, se proponía un país distinto, y esa es la grandeza de ese acuerdo que la gente hasta ahora esa empezando a entender”.
Duzán habló también de aquello en lo que decidió no profundizar en su texto, como la situación de Venezuela, la cual, asegura trata de manera general, poniendo el foco solo en algunos acontecimientos, como la reunión que, afirma, sostuvieron en 2017 los presidentes Mauricio Macri, de Argentina; Dilma Rouseff, de Brasil, Enrique Peña Nieto, de México y Juan Manuel Santos, de Colombia, con el recién posesionado mandatario de los Estados Unidos. “Trump entró con Pompeo y puso sobre la mesa la posibilidad de una invasión militar a Venezuela. Inmediatamente, liderados por Santos, los presidentes dijeron que no había ninguna posibilidad de que esa opción fuera considerada”, recordó María Jimena.
Hoy, piensa, las cosas son diferentes y la posibilidad de una guerra parece más real, entre otras cosas por la actitud tanto de ELN como del gobierno venezolano, que insiste en exacerbar el enfrentamiento con los colombianos. “Yo espero que los líderes en Colombia no nos lleven a la guerra con Venezuela, que algunos piensan sería la mejor manera que tendrían de “acabar” con los dos problemas: Maduro y el ELN. Es muy fácil hacer la guerra, pero pidamos cordura a la gente. Recuerdo una frase de Thomas Mann, que decía que la guerra es la forma más cobarde de evitar los problemas de la paz. Yo creo que tiene razón. Lo que tenemos que hacer es ponernos a ver cómo sacamos adelante la implementación de la paz, porque en la medida en que nosotros no lo hagamos esos vacíos se van a llenar con nuevos elementos, no como las Farc, pero muy parecidos, que nos van a plantear un nuevo ciclo de violencia”.
