Exportaciones
Con una inversión de 9.500 millones, Risaralda le apuesta a los cafés especiales para conquistar los mercados internacionales
La iniciativa beneficia a 1.500 familias cafeteras con laboratorios, sellos de calidad y transferencia de conocimientos.
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Risaralda mira hacia adelante y ya no quiere ser solo productor de volumen en el mercado cafetero. Con una apuesta que mezcla inversión pública, marca territorial e innovación, la Gobernación impulsa una transición estratégica hacia los cafés especiales. Juan Diego Patiño, gobernador del departamento, aseguró que “Risaralda ya comienza a posicionarse en mercados internacionales gracias a los perfiles diferenciados cultivados por pequeños productores”.
Una de las herramientas esenciales ha sido la marca región Hecho en Risaralda, que ha tenido presencia en ferias como el Athens Coffee Festival, con un estand especial, y el Specialty Coffee Expo, de Estados Unidos, con varios perfiles catados en el departamento.
Esta estrategia incluye un proyecto de 9.500 millones de pesos, que dota con equipos e insumos a 16 asociaciones de cafés especiales. “Estamos impactando a más de 1.500 familias cafeteras con laboratorios, sellos de calidad y transferencia de conocimiento”.
Innovación y arraigo
Esta apuesta ya muestra varios resultados tangibles. La asociación Asocafé Tatamá, con más de 300 familias campesinas, ha logrado exportaciones a mercados internacionales como Dubái e Inglaterra. En el oriente del departamento, Cuchilla del San Juan ha ganado presencia internacional. Y, desde Quinchía, la asociación Apecafé, liderada por mujeres, ha consolidado envíos de café especial hacia Europa, además de la empresa Hogar Café, que está exportando a Rusia.
La Gobernación estima que las exportaciones de cafés especiales crecieron cien por ciento desde 2023. Asimismo, la cosecha reciente generó una irrigación económica superior al billón de pesos en los 14 municipios del departamento. “Sigue siendo el producto agrícola por excelencia para Risaralda”, afirmó Patiño.
No obstante, los desafíos persisten. Entre ellos, el mandatario mencionó la necesidad de seguir mejorando las condiciones de seguridad en zonas rurales, facilitar el acceso a mercados exigentes y ampliar las áreas de producción con cultivos diferenciados. “También tenemos que asegurar que las asociaciones no se queden relegadas en procesos de certificación e innovación”, explicó el gobernador.
Más allá de los indicadores, Patiño insistió en la dimensión social del café especial. “A través de la especialidad estamos generando empalme generacional. Hoy los jóvenes se están quedando en las tierras, usando tecnología, tecnificando la producción”. Ese relevo permite que la caficultura siga siendo el eje económico de muchas veredas, aunque ahora con valor agregado.
De cara al futuro, se proyectan tres prioridades: ampliar el área sembrada con café especial, consolidar los perfiles diferenciados y profundizar en nuevas técnicas de fermentación. “El culturing es un mundo que apenas estamos empezando a explorar, pero que puede abrirnos muchas puertas”.
Como risaraldense, el gobernador se siente orgulloso de ver cómo el café local gana prestigio en el exterior. “Nuestra tierra da cafés de altísima calidad y eso hoy se está reconociendo en el mundo”.
