OPINIÓN

Gladys Méndez

Las personas que te rodean también definen tu éxito

En esta columna, una reflexión sobre cómo el entorno, las redes de apoyo y las relaciones que construimos pueden convertirse en uno de los factores más determinantes para el crecimiento profesional, especialmente en el liderazgo femenino.
4 de agosto de 2026 a las 2:04 p. m.

Existe una frase que seguramente todos hemos escuchado alguna vez: “Dime con quién te rodeas y te diré qué tan lejos vas a llegar”. Aunque pueda parecer un cliché, con el paso de los años he comprobado que encierra una verdad poderosa.

Con frecuencia hablamos de estrategia, inversión, habilidades técnicas y preparación académica como los grandes pilares del éxito. Sin embargo, hay un factor silencioso que muchas veces pasamos por alto: el impacto que tiene nuestro entorno sobre las decisiones que tomamos y el alcance de nuestras metas.

A lo largo de mi trayectoria como empresaria, educadora y madre he aprendido que nadie llega lejos en soledad. Y, cuando se trata de liderazgo femenino, rodearse de mujeres que inspiran, desafían y aportan valor no es un lujo ni un acto de simple camaradería; es una decisión profundamente estratégica.

Por eso cobra tanto valor pertenecer a comunidades como el Círculo de Mujeres Semana. No se trata únicamente de un punto de encuentro o una red de contactos convencional. Se trata de un ecosistema diseñado para amplificar voces, compartir aprendizajes reales y, sobre todo, crear una tracción colectiva donde el crecimiento de una se convierte en el estándar de todas.

Por eso valoro pertenecer a comunidades como el Círculo de Mujeres Semana Dinero. Más que un espacio para hacer contactos, allí he encontrado una red donde las experiencias se comparten con generosidad, las ideas se enriquecen desde distintas perspectivas y el crecimiento de una mujer termina impulsando el de muchas más. Esa ha sido una de las lecciones más valiosas de mi trayectoria: cuando una comunidad está construida sobre la confianza y el aprendizaje mutuo, el éxito deja de ser individual para convertirse en un logro colectivo.

El verdadero costo de avanzar solas no siempre se refleja en los resultados financieros. También está en las ideas que nunca se materializan por falta de una conversación oportuna, en las alianzas que no llegan a construirse, en los sesgos que nadie nos ayuda a identificar y en los techos de cristal que seguimos intentando romper de manera individual.

En un entorno empresarial cada vez más exigente, las conexiones de valor se convierten en una ventaja competitiva.

Aprender inglés no es un lujo: es acceso

Estar rodeada de mujeres visionarias transforma la manera de pensar. Nos reta a ir más allá cuando la prudencia nos invita a permanecer en la zona conocida; nos ofrece nuevas perspectivas frente a problemas complejos y fortalece la confianza para asumir riesgos con mayor criterio. Compartir experiencias con mujeres que lideran organizaciones, negocian en mercados internacionales, impulsan procesos de transformación y enfrentan los mismos desafíos entre la vida profesional y familiar eleva también nuestras propias aspiraciones.

He entendido que construir una red de apoyo requiere intención y disciplina. No basta con acumular contactos o intercambiar tarjetas de presentación. Se trata de cultivar relaciones basadas en la confianza, la mentoría, la generosidad y el deseo genuino de ver crecer a otras mujeres. Porque la verdadera competencia no está entre nosotras, sino en la capacidad que tengamos para superar las barreras del mercado y nuestros propios límites.

Así como en los negocios internacionales dominar herramientas como el inglés amplía las posibilidades de competir en escenarios globales, la calidad de las relaciones que construimos también determina hasta dónde podemos llegar. Un entorno que suma nos conecta con oportunidades que quizás nunca hubiéramos imaginado, nos prepara para escenarios de mayor exigencia y nos recuerda que el conocimiento adquiere mucho más valor cuando se comparte.

Por esa razón valoro profundamente los espacios donde las mujeres pueden encontrarse para aprender unas de otras, compartir experiencias y construir relaciones de confianza. He comprobado que estos escenarios no solo fortalecen nuestras capacidades individuales, sino que también generan un efecto multiplicador en el liderazgo de todas.

El mercado evoluciona a una velocidad que no espera a quienes dudan en ocupar su lugar. Podemos elegir recorrer el camino completamente solas o decidir caminar junto a personas que nos reten, nos inspiren y nos impulsen a llegar más lejos.

Al final, las grandes metas no se alcanzan por accidente. Se construyen con preparación, visión y trabajo constante. Pero también con las personas correctas al lado.

Por eso, la pregunta que hoy me hago no es únicamente hasta dónde quiero llevar mi empresa o mi carrera. La verdadera pregunta es: ¿quiénes están caminando conmigo para lograrlo?

Gladys Méndez, CEO de Universal Idiomas.