Una explosión brutal sacudió este viernes una mezquita en Islamabad, la capital de Pakistán, durante las oraciones comunitarias del mediodía, en un atentado que fue calificado por las autoridades como un ataque suicida, según informes oficiales y medios locales.
El hecho ocurrió en el imambargah Khadija al-Kubra, en el área Tarlai de Islamabad, cuando cientos de fieles se encontraban reunidos para las plegarias del viernes, una de las jornadas religiosas más concurridas de la semana. Este es uno de los ataques más letales que han sacudido a la capital en casi dos décadas.

El ataque tiene un saldo inicial de al menos 31 muertos y alrededor de 169 heridos. El número de fallecidos podría aumentar, ya que muchos de los heridos están en condición crítica y están recibiendo atención prioritaria en varios hospitales de la zona.
Testigos y autoridades señalaron que el atacante detuvo su avance en la entrada de la mezquita antes de detonar los explosivos que portaba, lo que sugiere que se trató de un ataque suicida deliberado. Equipos de rescate, policías y servicios de emergencia actuaron de inmediato para trasladar a los heridos y asegurar el área.

El primer ministro Shehbaz Sharif condenó el atentado como un acto “vil contra civiles inocentes” y ordenó que se otorgue asistencia médica completa a los heridos, además de una investigación exhaustiva para identificar y capturar a los responsables. El presidente Asif Ali Zardari también expresó sus condolencias y calificó el ataque como un crimen contra la humanidad.
Hasta el momento, ningún grupo terrorista ha reclamado la autoría del hecho; sin embargo, las primeras sospechas apuntan contra organizaciones militantes que han atacado previamente a minorías en el sur de Pakistán, incluidos grupos como el Talibán pakistaní (TTP) y afiliados de Estado Islámico, que han estado en constantes enfrentamientos con la fuerza pública.
Este atentado ocurre en un momento de creciente violencia en Pakistán y apenas días después de una serie de enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y grupos armados separatistas en la provincia de Baluchistán, en el suroccidente de la nación asiática.

La explosión en Islamabad, que según las autoridades locales es una de las ciudades más seguras del país, subraya la complejidad de la amenaza terrorista que enfrenta Pakistán tanto en áreas fronterizas como en centros urbanos. Este es el segundo ataque grave ocurrido en tres meses; en noviembre, otro suicida se inmoló y asesinó a 12 personas consigo.
Las autoridades mantienen el área acordonada y han elevado las medidas de seguridad en puestos clave de la capital mientras continúan las labores de rescate, la atención médica y la investigación sobre los motivos y posibles vínculos del ataque con redes extremistas.
