Un buque de guerra ruso llegó este viernes, 9 de enero, a la principal base naval de Sudáfrica para participar en unas maniobras militares el fin de semana con barcos chinos e iraníes, en un contexto de tensiones entre Washington y Pretoria.
En los ejercicios participan varios países que guardan malas relaciones con Estados Unidos y tienen lugar días después de la operación militar de Washington en Venezuela.
Un buque destructor y de reabastecimiento chino y un buque base iraní se encuentran en aguas sudafricanas desde esta semana.

Los ejercicios, denominados “Voluntad para la paz 2026”, están dirigidos por China y cuentan con la participación de navíos de once países pertenecientes al grupo de naciones emergentes BRICS, que el presidente Donald Trump tachó de “antiestadounidense”.
Emiratos Árabes Unidos también prevé enviar barcos, dijo a la cadena Newzroom Africa el viceministro sudafricano de Defensa, Bantu Holomisa.
Otros Estados de los BRICS, como Indonesia, Etiopía y Brasil, enviarán observadores, agregó el viceministro. Los demás integrantes del grupo son India, Egipto y Arabia Saudita.

Los ejercicios permitirán “intercambiar las mejores prácticas y mejorar las capacidades operativas conjuntas”, indicaron las fuerzas armadas sudafricanas.
Con todo, Holomisa precisó que “este ejercicio se programó mucho antes de las tensiones a las que estamos asistiendo hoy en día”.

En principio, debían haberse realizado en noviembre de 2025, pero se postergaron porque coincidían con la cumbre del G20 en Johannesburgo, a la que Estados Unidos se negó a asistir.
Washington también expulsó al embajador sudafricano el año pasado e impuso aranceles del 30 % al país.
Los ejercicios conjuntos “no tienen nada que ver con Venezuela en absoluto”, señaló a la AFP un portavoz del Ministerio de Defensa sudafricano.

“No vayamos a pulsar el botón del pánico solo porque Estados Unidos tenga un problema con otros países”, comentó Holomisa. “Esos no son nuestros enemigos”.
“Centrémonos en cooperar con los países de los BRICS y asegurémonos de que nuestros mares, especialmente el océano Índico y el Atlántico, sean seguros”, agregó el viceministro.
Creciente tensión

Países como China, Rusia e Irán, que mantenían estrechos vínculos con el gobierno de Nicolás Maduro, salieron en su defensa tras su captura, rechazando lo que consideran una vulneración de la soberanía venezolana por parte de Estados Unidos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China instó el domingo a Washington a “liberar inmediatamente” a Maduro y a su esposa, también detenida, y a abandonar cualquier intento de “derrocar al gobierno de Venezuela”.

En la misma línea, la cancillería rusa pidió “firmemente” a Estados Unidos que reconsidere su postura y proceda a la liberación de Maduro y su esposa.
Por su parte, Irán, que fue bombardeado por orden del presidente Donald Trump, condenó “enérgicamente” el ataque militar estadounidense.
Con información de AFP.










