Cuando se habla de la red ferroviaria de China, lo primero que suele venir a la mente son los trenes de alta velocidad capaces de recorrer miles de kilómetros en pocas horas y alcanzar velocidades superiores a los 500 km/h.

Sin embargo, en paralelo a esa imagen futurista, todavía existe una red ferroviaria mucho más lenta que continúa operando como un servicio esencial para millones de personas en las zonas rurales del país.
Se trata de los llamados “trenes lentos para los pobres”, rutas de bienestar público que viajan a menos de 40 km/h y cuyos boletos cuestan menos que un café. Aunque parecen sacados de otra época, estos trenes siguen funcionando diariamente en distintas regiones apartadas de China.
Actualmente, el gobierno chino mantiene activas 81 rutas heredadas de la época de Mao Zedong, líder que gobernó la República Popular China desde 1949 hasta 1976. Estas líneas ferroviarias fueron preservadas como parte de una estrategia de servicio social para conectar aldeas rurales con ciudades y mercados cercanos.

Los trenes llegan principalmente a comunidades agrícolas alejadas de los grandes centros urbanos y tecnológicos. Sus tarifas se han mantenido prácticamente congeladas durante décadas. Uno de los casos más conocidos es el tren que conecta las provincias de Sichuan y Yunnan, un recorrido de 376 kilómetros cuya tarifa mínima es de apenas 2 yuanes, equivalentes a unos 25 céntimos de euro.
El boleto más caro para completar el trayecto de más de 11 horas cuesta 25,5 yuanes, menos de 3,50 euros. Según el medio chino People’s Daily, esos precios llevan más de 30 años sin modificarse.

Pero estos trenes no solo transportan pasajeros. También funcionan como un soporte económico y social para comunidades que dependen de ellos para movilizar mercancías, acceder a servicios médicos o llegar a centros educativos.
El medio local People’s Daily relató que algunos vagones cuentan con tablones de anuncios donde se publican precios de productos agrícolas para facilitar el comercio entre campesinos y compradores urbanos. En varios casos, incluso se retiraron filas de asientos para permitir el transporte de verduras, animales y materiales de construcción.
🇨🇳 Más allá del famoso tren de alta velocidad de China, se esconde una historia de trenes más humana:
— Roi Lopez Rivas (@RoiLopezRivas) April 21, 2026
Los "trenes lentos de aldea" serpentean a través de las montañas remotas de Guizhou. Los agricultores suben con ganado (cabras, cerdos, aves de corral) y productos frescos para… pic.twitter.com/3CiT9rIkWq
Por su parte, la agencia estatal Xinhua describió estos trenes como “una arteria móvil” que conecta a las aldeas con mercados y escuelas cercanas.
En los últimos años, algunas rutas también incorporaron pequeños espacios educativos. Según People’s Daily, ciertos trenes del norte del país incluyen estanterías con libros, mesas de estudio y enchufes para que los niños puedan hacer tareas durante el viaje.
Aunque estas rutas generan pérdidas económicas y requieren subsidios estatales, el gobierno chino las mantiene activas como una política de cohesión territorial para evitar que las regiones más pobres y remotas queden aisladas del resto del país.

