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¿Destituirán al presidente Guillermo Lasso? Parlamento de Ecuador convoca a una sesión extraordinaria

El presidente, horas antes, había denunciado un intento de golpe de Estado.


Este viernes, 24 de junio, el presidente de la Asamblea Nacional de Ecuador, Virgilio Saquicela, convocó oficialmente para el sábado en horas de la tarde una sesión extraordinaria en la que se va a debatir el pedido de destitución del actual presidente de ese país, Guillermo Lasso.

El propio mandatario había manifestado horas antes que las manifestaciones eran un intento de golpe de Estado.

La petición fue solicitada por un grupo de parlamentarios bajo la causal de grave conmoción interna, luego del estallido social que está viviendo hace varios días el vecino país y que ha dejado como saldo varios muertos en los fuertes choques, entre manifestantes y la fuerza pública en Quito y otras ciudades.

La legisladora Patricia Núñez lideró la petición de destitución del presidente y fue respaldada por 47 parlamentarios, todos de la bancada del expresidente Rafael Correa, indicando que pasados 12 días del Paro Nacional no se ve una solución al conflicto y lo mejor sería que las mismas personas resuelvan la situación del Gobierno a través de las urnas y no con balas.

Los parlamentarios opositores se sustentan en el artículo 130, numeral 2, de la Constitución ecuatoriana, en la cual se establece que la Asamblea Nacional de Ecuador puede tomarse la atribución de destituir al presidente de la república en caso de “grave crisis política y conmoción interna”.

En caso de prosperar la destitución, el vicepresidente de Ecuador, Alfredo Borrero, asumiría la presidencia del país. Posterior a esto habría un plazo máximo de siete días desde que se publique la resolución de la destitución para que el Consejo Nacional Electoral convoque a unas nuevas elecciones legislativas y presidenciales anticipadas al periodo normal. Estas jornadas electorales se tendrían que llevar a cabo antes de 90 días luego de hacer pública la convocatoria.

Y aunque los partidos del Gobierno y los sectores más conservadores y de derecha de la política respaldan el Gobierno del presidente Guillermo Lasso, sus opositores aseguran que la destitución calmaría el fuerte estallido social que está viviendo el país, lo que evitaría que mueran más personas en las calles ecuatorianas como ha sucedido durante los 12 días de marchas y protestas sociales en Ecuador.

Al presidente ecuatoriano se le critica no haber respondido con coherencia y solución a la fuerte situación que atraviesa el vecino país y que, por el contrario, su única respuesta ante el descontento social ha sido la represión y la persecución a los manifestantes, sobrepasando el decreto de estado de excepción 459.

Durante el viernes, miles de indígenas volvieron a enfrentarse con las autoridades, tras la cruenta jornada del jueves.

Sonaron sirenas y detonaciones mientras manifestantes con escudos artesanales levantaban barricadas y encendían neumáticos. A las bombas molotov, cohetes pirotécnicos y piedras de los manifestantes, equipos antimotines respondieron con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras.

El presidente Lasso había permitido el ingreso de unos 5.000 indígenas a la Casa de la Cultura, cerca del Legislativo y un lugar simbólico para los pueblos originarios, que estaba bajo control de la fuerza pública.

El mandatario buscaba propiciar conversaciones con el movimiento de protesta que llegó a la capital Quito esta semana para exigir alivios frente al aumento del costo de vida.

Sin embargo, un grupo de manifestantes avanzó luego hacia el Congreso e intentó quebrar el piquete militar que lo rodeaba. Tres personas murieron en esos enfrentamientos, con lo que ya son seis las víctimas mortales que deja la rebelión indígena, según la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos.