La Policía griega informó este domingo 2 de agosto que detuvo a un sospechoso en el marco de la investigación sobre la muerte de una mujer británica cuyo cadáver fue hallado este mes dentro de una maleta en Atenas.

La mujer, identificada en medios de comunicación como Elisabeth-Jane Ross, de Escocia, llegó a Grecia el 26 de junio y se alojó en la casa de un amigo en la zona del Pireo hasta el 10 de julio, fecha en la que partió hacia un destino desconocido dentro del área metropolitana de Atenas, según informaron.
La Policía declaró en un comunicado que había detenido a un hombre de 26 años, identificado en medios como un ciudadano afgano. Añadió que este había “confesado los hechos”.

“Agentes de la Dirección de Lucha contra el Crimen Organizado resolvieron el homicidio de una ciudadana británica de 38 años, cuyo cadáver fue hallado dentro de una maleta en un edificio abandonado de la zona de Kypseli el 18 de julio”, afirmó.
La Policía indicó que se abrió un expediente penal al sospechoso por “homicidio doloso, robo y violación de la legislación sobre armas de fuego”.
“Se ha sabido que el hombre de 26 años introdujo el cadáver en una maleta y lo trasladó al edificio abandonado. Además, en los días siguientes, utilizó las tarjetas bancarias de la víctima para retirar cantidades de dinero”, agregó.
“Fue captado por las cámaras retirando dinero con las tarjetas de varios cajeros automáticos”, dijo una fuente a The Guardian. “Las tarjetas de crédito pertenecían a la Sra. Ross. Eso fue clave para dar con él”, expresó.
Según la prensa, el sospechoso afirmó que la víctima ya estaba muerta cuando la encontró.

Las autoridades de Interpol en Estados Unidos ayudaron a identificar las huellas dactilares de la víctima y los oficiales de enlace de la Agencia Nacional contra el Crimen de Reino Unido y de la Policía de Escocia cooperaron en la investigación.
“A pesar del avanzado estado de descomposición y de las condiciones ambientales adversas, (los investigadores) lograron identificar huellas dactilares válidas pertenecientes a la víctima”, señaló la Policía.
Durante días, los investigadores no lograron ningún avance, alegando la falta de huellas dactilares o ADN en la maleta.
Para aumentar el misterio, se descubrió que su teléfono móvil se había utilizado hasta el momento en que el cuerpo fue identificado públicamente la semana pasada.

La Policía describió los mensajes de texto enviados a su padre y a otros miembros de su familia como engañosos. En ellos “hablaba” de su “necesidad de estar sola”.
