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Las conmovedoras últimas palabras del primer hombre fallecido por suicidio asistido en Italia

El paciente recalcó que se sentía orgulloso de lo que había logrado en su país, siendo este de mayoría católica, en contra de esta forma de morir.


Federico Carboni, mejor conocido como “Mario”, murió este jueves 16 de junio a los 44 años, convirtiéndose en el primer paciente en fallecer por medio del suicidio asistido en Italia. El hecho fue informado por la organización Luca Coscioni, que estuvo pendiente del caso, acompañó al hombre y le ayudó con la recolección del dinero necesario para comprar el medicamento permitido.

Se informó que, luego de que el Gobierno italiano aprobara el suicidio asistido por la sentencia del Tribunal Constitucional en febrero de 2022, pero sin una ley sustentada por el órgano legislativo, y solamente en el caso de este hombre, Carboni tuvo que hacer una recolección de fondos para pagar todo el procedimiento, incluido el costoso medicamento que tendría un costo de 5 mil euros, un poco más de 20 millones de pesos colombianos.

“El procedimiento de suicidio médicamente asistido se llevó a cabo bajo la supervisión médica del Dr. Mario Riccio, anestesiólogo de Piergiorgio Welby y consultor de Federico Carboni durante el proceso judicial. Junto a Federico, su familia, amigos, así como Marco Cappato, Filomena Gallo y una parte de la Facultad de Derecho”, confirmó la asociación respecto a las personas que estuvieron al frente del procedimiento.

Carboni trabajaba como transportador hasta que se accidentó en 2010. El siniestro lo dejó tetrapléjico y tras años de lucha, logró que su caso llegara hasta la Corte Constitucional italiana, donde un comité de médicos y ética de la profesión dictaminaron a su favor y, tras obtener los fondos necesarios para el procedimiento, este jueves en horas de la mañana logró descansar en paz.

Según la organización, las últimas palabras de Carboni describieron su tristeza por dejar su vida, pero recalcó que los dolores que sufría a diario, así como las dificultades por no tener su autonomía, no le dejaban continuar disfrutando de su existir. Además recalcó que estaba orgulloso de su paso por este mundo, pero que ahora era tiempo de dejarlo.

“No niego que lamento decir adiós a la vida, sería falso y mentiroso si dijera lo contrario porque la vida es fantástica y solo tenemos una”, comenzó Carboni afirmando que sí tenía temores por morir y enfatizando en que es necesario aprovechar la vida cuando se tiene.

“He hecho todo lo posible para poder vivir lo mejor posible y tratar de recuperarme al máximo de mi discapacidad, pero ahora estoy agotado tanto mental como físicamente. No tengo un mínimo de autonomía de la vida cotidiana, estoy a merced de los acontecimientos, dependo de los demás de todo, soy como un barco a la deriva en el océano”, continuó Carboni.

Y concluyó su mensaje recalcando que al menos su caso habría servido para lograr un hito en la historia de Italia, siendo este un país de mayoría católica, por lo que se sentía orgulloso de su lucha y los resultados obtenidos.

“Soy consciente de mi condición física y perspectivas de futuro, así que estoy totalmente sereno y tranquilo sobre lo que haré. Con la Asociación Luca Coscioni nos defendimos atacando y atacamos defendiéndonos, hicimos jurisprudencia y un pedazo de historia en nuestro país y me siento orgulloso y honrado de haber estado a su lado. Ahora finalmente soy libre de volar a donde quiera”. sentenció el hombre antes de morir.