La operación para la captura de Nicolás Maduro será considerada por años una de las más meticulosas, sofisticadas y asombrosas labores militares y de inteligencia de Estados Unidos. Este 3 de enero, el mundo vio con perplejidad cómo la fuerza Delta pudo entrar a Caracas en la madrugada y extraer, sin desatar una ola de violencia, al dictador y a su esposa, quienes dormían plácidamente en sus camas.
El diario The New York Times revela este domingo todo lo que pasó meses atrás para poder llegar a este punto: las acciones de la CIA en territorio venezolano, las órdenes de Donald Trump y los intentos fallidos de Maduro por llegar a una negociación con Estados Unidos.

El medio narra cómo se trató de un trabajo de meses, en el que no se soltó nunca la cuerda. Los agentes de inteligencia llegaron al país desde agosto del año pasado. “El equipo de la CIA se movió por Caracas, permaneciendo oculto durante meses durante su estancia en el país. La inteligencia recopilada sobre los movimientos diarios del líder venezolano, combinada con una fuente cercana a Maduro y una flota de drones furtivos que sobrevolaban la zona en secreto, permitió a la agencia descifrar detalles minuciosos de sus rutinas”, sostiene el medio.
El diario explica que como la embajada de Estados Unidos está cerrada, los agentes tenían una dificultad adicional y es no tener un suelo con protección diplomática, como sí habría ocurrido en otro país del mundo.
En esa misión, la CIA logró tener información al detalle y al instante de todo lo que hacía el dictador. “Estados Unidos sabía por dónde se movía, qué comía e incluso qué mascotas tenía”.
Varias personas que participaron en esa gesta hablaron con el diario bajo la condición de anonimato. Tras el cerco que sabía le tenían Estados Unidos, Maduro se movía en varios complejos, y para poder concretar la operación, todo debía suceder en el lugar donde las fuerzas de inteligencia tenían todo planeado.
El medio revela que la meta era ejecutar el plan en la temporada de vacaciones, en donde las fuerzas militares suelen bajar la guardia.
Paralelamente, no se descartaba tampoco que Maduro pudiera entregar el poder por la vía de una negociación. El mismo presidente norteamericano había sido el encargado de contar que había hablado telefónicamente con Maduro. Varios medios internacionales han comenzado a revelar los detalles de ese cruce que apenas duró 15 minutos, según Reuters.
En esa conversación, Trump le planteó de frente a Maduro que saliera del país y el dictador, a su vez, también puso sus requisitos si eventualmente ese escenario llegaba a darse. Una persona que estuvo en la reunión, y que habló bajo anonimato, le contó lo que se habló al diario Miami Herald. Según esa fuente, fueron tres los puntos que Maduro le exigió a Trump para pensar en una dimisión.
“Primero, Maduro solicitó una amnistía global por cualquier delito que él y su grupo hubieran cometido, y fue rechazada. Segundo, pidieron mantener el control de las fuerzas armadas, similar a lo que ocurrió en Nicaragua en 1991 con Violeta Chamorro. A cambio, permitirían elecciones libres. El tercer punto de fricción fue el momento oportuno: Washington insistió en que Maduro renunciara de inmediato, y Caracas se negó”, enfatizó.
Las conversaciones no tuvieron éxito alguno, pero según The New York Times siempre fueron un factor determinante. “En los últimos días, Maduro intentó evitar una incursión estadounidense, ofreciendo a Estados Unidos acceso al petróleo venezolano, según declaró Trump el sábado. Un funcionario estadounidense afirmó que el acuerdo, ofrecido el 23 de diciembre, habría obligado a Maduro a abandonar el país rumbo a Turquía. Sin embargo, Maduro rechazó airadamente el plan, añadió el funcionario. Estaba claro, añadió, que Maduro no hablaba en serio. El fracaso de las conversaciones sentó las bases para la misión de captura, que culminó con el traslado de Maduro a Estados Unidos y su encarcelamiento en Brooklyn para enfrentar cargos federales por narcotráfico”, asegura el diario.
Otros medios han contado detalles también impactantes. Por ejemplo, Reuters aseguró que las tropas de élite estadounidenses, incluida la fuerza Delta del Ejército, crearon una réplica exacta de la casa segura de Maduro y practicaron cómo ingresarían a la residencia fuertemente fortificada.
La operación tenía una fecha límite del 25 de diciembre, pero finalmente no pudo realizarse. Luego problemas de clima impidieron concretarla. Según el diario, el presidente Donald Trump puso el 3 de enero como plazo final. La ejecución del plan comenzó a las 4:30 de la tarde del viernes 2 de enero.
“Trump pasó la noche en la terraza de Mar-a-Lago, su club de Florida, donde cenó con asesores y secretarios del gabinete. Los asesores del presidente le informaron que lo llamarían esa misma noche, alrededor de las 22:30, para la aprobación final. El Sr. Trump lo hizo por teléfono y luego se reunió con sus altos funcionarios de seguridad nacional en un lugar seguro de la propiedad”, dice The New York Times.

“Maduro no había sido advertido de que la operación se acercaba”, detalla el diario. Al final, los helicópteros llegaron a las 2:01 de la mañana. Lo que pasó en ese momento lo contó el presidente Trump en su entrevista en Fox y luego en la rueda de prensa, al lado del general Caine.
“Nunca había visto algo así. Pude verlo en tiempo real y observé cada aspecto. Fue increíble ver el profesionalismo, la calidad del liderazgo... ¡Increíble!”, dijo.
Trump se oía en extremo feliz en esa entrevista. “Los militares me dijeron que no hay otro país en la Tierra capaz de realizar una maniobra así”, aseguró.
Luego, en la rueda de prensa dio más detalles. Por ejemplo, que el dictador intentó huir a un lugar que tenía dentro del complejo. “Intentaba llegar a un lugar seguro”, comentó Trump, y añadió: “Era una puerta muy gruesa, muy pesada. Pero no pudo llegar a ella. Llegó a la puerta, pero no pudo cerrarla”.
El diario cuenta que solo cinco minutos después de estar dentro del complejo, las fuerzas de Estados Unidos ya tenían a Maduro en su poder.
