Brasil dio un giro frente al creciente negocio de las apuestas deportivas por internet. El presidente Lula da Silva ordenó este 25 de septiembre frenar las llamadas bets, una decisión que llega en la recta final de la campaña para las elecciones presidenciales del próximo 4 de octubre.

La medida fue adoptada mediante una disposición provisional, por lo que comenzó a regir inmediatamente, aunque deberá pasar por el Congreso para adquirir carácter definitivo. El Gobierno brasileño ha sustentado la decisión en el impacto que este mercado estaría teniendo sobre las finanzas de los hogares.
“A partir de hoy, no se puede colocar más dinero en los sitios de apuestas en el país”, afirmó el ministro de Economía, Dario Durigan, durante un acto celebrado en São Paulo junto al mandatario, según informó AFP.
Lula da Silva ha cuestionado públicamente el crecimiento de esta industria e incluso ha calificado las apuestas en línea como una “enfermedad”. Para su Gobierno, el fenómeno ha dejado de ser únicamente un asunto de entretenimiento y se ha convertido en una preocupación por sus consecuencias económicas y sociales.
Millones de dólares de los hogares terminan en apuestas
El debate ocurre mientras Brasil registra elevados niveles de endeudamiento. Ocho de cada diez familias afrontan algún tipo de deuda, de acuerdo con datos publicados en agosto por la Confederación Nacional del Comercio.
A esto se suma un estudio conjunto de estados brasileños que calculó que durante 2025 las apuestas absorbieron alrededor de 13.000 millones de dólares de las rentas familiares.
El crecimiento de las bets ha sido acelerado. El propio Gobierno de Lula da Silva estableció en 2023 un marco regulatorio para el sector, que posteriormente ganó una enorme presencia en la publicidad y, especialmente, en el fútbol.

Clubes brasileños rechazan la decisión
Uno de los mayores impactos de la prohibición podría sentirse precisamente en el fútbol. De los 20 clubes que compiten en la primera división brasileña, 13 tienen a una casa de apuestas como patrocinador principal, según AFP.
Equipos como Flamengo, vigente campeón, han manifestado su rechazo a la decisión y sostienen que los recursos provenientes de estos patrocinadores tienen un peso importante dentro de sus finanzas.
La expansión del negocio también ha estado acompañada por grandes figuras del fútbol. Neymar y Vinícius Junior se encuentran entre los rostros utilizados para promocionar compañías relacionadas con este mercado.

La asociación que representa a los operadores de apuestas con licencia también cuestionó la prohibición y advirtió que restringir las plataformas autorizadas podría llevar a algunos usuarios hacia páginas ilegales.

La medida llega a pocos días de las elecciones
La decisión de Lula da Silva se conoce a nueve días de las elecciones presidenciales del 4 de octubre, en las que busca un nuevo mandato y tiene como principal rival al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
La campaña electoral brasileña atraviesa además otros episodios de tensión. Recientemente, el Partido de los Trabajadores alertó sobre una posible injerencia extranjera después de que Meta restringiera una cuenta vinculada a Lula da Silva.
Con la entrada en vigor de la medida provisional, el futuro de las apuestas deportivas queda ahora también en manos del Congreso, que deberá definir si la prohibición se convierte en una disposición permanente en Brasil.
