La ministra de Ambiente y Energía de Ecuador, Inés Manzano, lanzó este martes un duro mensaje contra Colombia en medio de la tensión comercial entre ambos países, desatada tras la imposición de aranceles y la suspensión del suministro eléctrico desde territorio colombiano.
Durante su intervención en el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, que se celebra en Panamá, Manzano cuestionó la decisión del Gobierno colombiano desde una lógica estrictamente comercial y defendió que Ecuador debería recibir un trato preferente por su peso como comprador.

“¿A tu mejor cliente cómo lo tratas? ¿Bien o mal?”, planteó la ministra ante empresarios y líderes regionales, al subrayar que Ecuador mantiene un déficit cercano a los mil millones de dólares en su balanza comercial con Colombia, lo que —según dijo— convierte a su país en uno de los principales clientes de la economía colombiana.

“Yo soy el mejor cliente de Colombia”, afirmó Manzano, antes de insistir en que “a los mejores clientes hay que tratarlos bien”, especialmente en un contexto de crecientes fricciones comerciales entre países vecinos.
La ministra también recordó que Ecuador era el único país que compraba energía eléctrica a Colombia, un suministro que fue cortado por decisión del gobierno de Gustavo Petro tras el deterioro de la relación bilateral. Según señaló, en el pasado Colombia fue un proveedor clave de energía para Ecuador y otros países de la región en momentos críticos, lo que, a su juicio, refuerza la necesidad de preservar una relación basada en la cooperación.

En su intervención, Manzano vinculó —además— la disputa comercial con los costos que asume Ecuador en la lucha contra el narcotráfico, un fenómeno que describió como un problema transnacional con impactos profundos en seguridad, economía y tejido social. “La lucha contra el narcotráfico lleva mil cosas. No solamente es un delito internacional, sino que acarrea otros peores, como la trata de personas”, señaló.

Desde su perspectiva, Ecuador ha optado por “hacer lo correcto” al enfrentar este problema, pese a ser un país pequeño, y considera que ese esfuerzo debería ser reconocido y acompañado por sus socios comerciales, entre ellos Colombia.
La ministra apeló también a los vínculos históricos y culturales entre ambos países, al recordar que compartieron la experiencia de la Gran Colombia y mantienen profundas similitudes. “Con Colombia tenemos todas las similitudes habidas y por haber”, dijo, al tiempo que expresó su aprecio por la cultura y la sociedad colombianas.

Sin embargo, reconoció que el momento actual está marcado por la frustración. “Colombia tiene tanto que en este momento nos duele, pero también necesitamos que nos miren como lo que somos: un cliente que le está diciendo que, por seguridad, por favor, haga su parte”, concluyó.
