La tensión comercial entre Colombia y Ecuador escaló de forma significativa en las últimas semanas tras una decisión unilateral del Gobierno ecuatoriano que ha sorprendido al sector petrolero de la región. Este fue el incremento en un 900 % a la tarifa para transportar el crudo colombiano a través del Oleoducto Transecuatoriano (Sote), una infraestructura estratégica para la exportación de petróleo desde el sur de Colombia hacia puertos en el Pacífico.
Julio César Vega, presidente de Xua Energy, habló con SEMANA sobre las consecuencias que tendrá para ambos países la medida anunciada por la ministra de Ambiente y Energía de Ecuador, Inés Manzano, el lunes pasado.

El departamento del Putumayo es uno de los puntos estratégicos para la producción de crudo en Colombia, según las cifras de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Hasta noviembre de 2025, hubo 19.200 barriles diarios producidos en la región.
Vega le comentó a esta revista que la industria tuvo un repunte a finales del año y ahora “la venta diaria asciende a los 22.000 barriles de petróleo al día”, distribuidos en cuatro grandes empresas: Ecopetrol (en asociación con Parex), con 12.000 barriles; Gran Tierra (antes Argos), con 9.000 barriles, y Geopark, con 800 a 1.000 barriles diarios.
“Si bien es cierto que el Putumayo es apenas el 3 % de la producción nacional [...] y un poco menos del 2 % de la producción de Ecopetrol, esta medida significará un impacto importante, sobre todo para la región”, aseguró Vega.
El presidente de Xua Energy afirmó también que “el desarrollo de la industria termina generando un beneficio clave en materia no solo de regalías de impuestos, sino de desarrollo regional, de empleo, todo lo que significa la industria en el Putumayo”, por lo que esta medida tendrá consecuencias, tanto a nivel económico como a nivel social en el departamento.

Vega explicó cómo se distribuyen las ganancias de la producción de crudo en nuestro país: “Un 25 % se queda en las regiones productoras y un 75 % termina siendo distribuido en el resto del país en los diferentes mecanismos de inversión que están definidos, en los diferentes fondos que hay”, y complementó diciendo que “más o menos el 10 % son regalías”.
El transporte de crudo se ha visto afectado desde el 24 de diciembre, cuando Ecuador “tomó la decisión unilateral de cerrar la frontera en el puente de San Miguel, en el Putumayo, argumentando que había condiciones de seguridad muy graves”. Frente a esta situación, Gran Tierra cedió a “Ecopetrol adelantos de regalías y participaciones” con el fin de que esta “se encargara de la comercialización del crudo”.

Según explicó Julio César Vega a SEMANA, el golpe más grande se lo llevaría Geopark. Frente a la subida del precio de transporte por el Sote, sugirió que se “verían afectadas sus operaciones” en el largo plazo.
Por su parte, Geopark confirmó, en un comunicado, que “la imposición de aranceles por parte del Gobierno del Ecuador no ha tenido impacto en la producción del campo, dado que la compañía cuenta con capacidad de almacenamiento disponible en sus facilidades que, aunque es limitada, permite gestionar la situación transitoriamente”.
Sin embargo, el alza a la tarifa también afectará al vecino país: “El 10 % de la producción energética de Ecuador” viene de Colombia, por lo que su gran reto es producir la energía “con la misma eficiencia, costos y calidad” que le ha ofrecido Colombia. “Actualmente, (Ecuador) tiene la capacidad de recuperar ese porcentaje con otras alternativas, pero representarán un costo mayor” para su industria, argumentó Vega.
Con su decisión unilateral, “Ecuador vulneró los acuerdos” que se fundamentan en la Comunidad Andina (CAN), y culminó señalando que el Putumayo, “históricamente, ha sufrido tantos problemas asociados a la violencia” que es necesario mejorar la seguridad en la frontera.










