La muerte de una mujer de 40 años en Austria abrió una investigación por presunta violencia sexual que ha despertado comparaciones con uno de los casos más estremecedores de los últimos años en Europa: el de Gisèle Pelicot, la mujer francesa cuyo esposo fue condenado por drogarla y permitir que otros hombres la violaran durante años.
En el caso austríaco, la Fiscalía de Wels intenta reconstruir las circunstancias que llevaron a la muerte de la mujer. De acuerdo con las autoridades, ella se encontraba en un estado de extrema intoxicación cuando, presuntamente, fue agredida sexualmente. Los investigadores consideran que estaba en una condición de vulnerabilidad que le impedía defenderse o prestar un consentimiento válido.
La mujer fue encontrada gravemente herida en su vivienda en Marchtrenk, en Alta Austria. La autopsia estableció que presentaba lesiones severas, entre ellas heridas en las regiones genital y abdominal. La investigación busca determinar si esas lesiones fueron consecuencia de los presuntos abusos sexuales.

El principal investigado es su esposo, de 50 años, quien enfrenta sospechas relacionadas con abuso sexual de una persona que se encontraba indefensa. La Fiscalía también investiga las circunstancias específicas en las que se produjeron las lesiones y la muerte.
Pero el caso no termina allí. Las autoridades detuvieron posteriormente a otro hombre, quien, según la Fiscalía, reconoció haber mantenido actos sexuales con la mujer mientras ella se encontraba incapacitada. Su declaración habría permitido a los investigadores profundizar en lo ocurrido durante las últimas horas de vida de la víctima.

Casos de sumisión química

La preocupación por este tipo de violencia sexual ha crecido en diferentes países. En 2026, Europol dio a conocer los primeros resultados del denominado Proyecto Medusa, una operación internacional destinada a investigar delitos sexuales facilitados por drogas. La operación permitió identificar a 156 víctimas y presuntos responsables y abrió 274 nuevas líneas de investigación. En ella participaron autoridades de varios países, entre ellos Francia, Alemania, España, Países Bajos, Reino Unido, Estados Unidos y Brasil.


Los casos investigados muestran, además, que este tipo de violencia no ocurre exclusivamente en discotecas, fiestas o espacios públicos. Puede presentarse también en contextos privados y dentro de relaciones de pareja.
La Organización Mundial de la Salud estima que cerca de una de cada tres mujeres en el mundo, alrededor de 840 millones, ha experimentado violencia física o sexual de pareja o violencia sexual fuera de la pareja durante su vida. La dimensión de esas cifras ayuda a entender que los casos que llegan a los tribunales representan apenas una parte de un problema mucho más amplio.
