Antes de la guerra, alrededor de 120 buques comerciales cruzaban diariamente el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas natural licuado.

Sin embargo, el conflicto iniciado el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán redujo drásticamente el tránsito marítimo y dejó cientos de embarcaciones bloqueadas en la región. Ahora, tras la firma de un acuerdo marco entre Washington y Teherán, la navegación comienza a reactivarse, aunque bajo nuevas condiciones que podrían modificar el funcionamiento de este paso estratégico.
El cambio más evidente quedó reflejado en los datos de la plataforma de seguimiento marítimo AXSMarine, que registró el paso de 25 buques comerciales el jueves, la cifra más alta en una sola jornada desde el 18 de abril.
Según la compañía, el 18 de junio “observamos 25 cruces verificados de buques comerciales por el estrecho de Ormuz, el número más elevado en una jornada desde el 18 de abril, y cinco veces más que la media diaria registrada los diez primeros días de junio”.

Aunque la cifra todavía está lejos de los aproximadamente 120 cruces diarios que se registraban antes del conflicto, representa una señal de recuperación para una vía por la que transitaba cerca del 20 % del petróleo y del gas natural licuado comercializado a nivel mundial.
La reapertura comenzó tras el acuerdo marco firmado esta semana entre Estados Unidos e Irán para poner fin a las hostilidades. Como parte de ese proceso, Washington levantó el jueves el bloqueo naval que mantenía sobre los puertos iraníes, una medida que impedía la navegación de embarcaciones con destino u origen en Irán.
No obstante, la normalización será gradual. Según cifras de la Organización Marítima Internacional (OMI), más de 500 buques comerciales permanecen bloqueados en el golfo, con alrededor de 11.000 marineros a bordo.

Uno de los puntos centrales del protocolo de acuerdo establece que Irán hará “todo lo posible” para garantizar el paso seguro de los buques comerciales sin cobrar tarifas durante un período inicial de 60 días.
El documento también señala que el tráfico marítimo comenzará de inmediato, aunque la reapertura total dependerá de la eliminación de obstáculos técnicos y militares, incluidas operaciones de desminado, que deberán completarse en un plazo de hasta 30 días.

Además, Teherán iniciará conversaciones con Omán y otros Estados ribereños para definir el futuro esquema de administración y servicios marítimos del estrecho.
Sin embargo, el período sin cobros será temporal. Irán ya anticipó que, una vez concluyan esos 60 días y mientras avanzan las negociaciones para un acuerdo definitivo, implementará un nuevo modelo de “tarifas por servicios” para las embarcaciones que utilicen el estrecho.

El principal negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó en la televisión estatal que el estrecho “no volverá a la situación anterior a la guerra”. Añadió que “Irán tiene derecho de soberanía sobre Ormuz y, por supuesto, cobraremos un peaje por estos servicios”.
Aunque todavía no se conocen los montos, las modalidades de cobro ni el alcance de esas tarifas, el anuncio confirma que la reapertura del estrecho de Ormuz estará acompañada de un nuevo esquema de gestión impulsado por Teherán, con posibles repercusiones para el comercio energético y el transporte marítimo internacional.
*Con información de AFP.
