Pedro Alliana, actual vicepresidente de Paraguay, quedó en el centro de la sucesión presidencial luego de que Santiago Peña presentara su renuncia escte jueves 5 de noviembre, en medio de la crisis desatada por la intervención de Ueno Bank. Su llegada al Palacio de López dependerá de los pasos institucionales que debe completar el Congreso, mientras el país atraviesa una jornada política delicada.

Alliana, de 52 años, nació el 19 de febrero de 1974 en Pilar, capital del departamento de Ñeembucú. Antes de dedicarse a la política trabajó en el comercio. Su trayectoria pública tomó fuerza en 2008, cuando fue elegido gobernador de Ñeembucú, cargo que ocupó hasta 2012. En 2013 llegó a la Cámara de Diputados como representante de ese departamento y luego fue reelegido.
Durante su paso por el Legislativo, presidió la Cámara Baja entre 2019 y 2022. También encabezó la Asociación Nacional Republicana (ANR), conocida como Partido Colorado, desde 2015 hasta enero de 2023.
En esa organización se convirtió en uno de los referentes del sector Honor Colorado, liderado por el expresidente Horacio Cartes, con quien mantiene una estrecha relación política. Su apodo, “Mangui”, también es utilizado en la política paraguaya.

En agosto de 2023 asumió la Vicepresidencia como compañero de fórmula de Peña para el periodo 2023-2028. Según el Ministerio de Economía y Finanzas paraguayo, entre las funciones del vicepresidente están sustituir al mandatario en los casos previstos por la Constitución, representarlo cuando sea designado y coordinar las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Su nombre cobró relevancia después de que Peña anunciara su salida, presionado por los cuestionamientos relacionados con Ueno Bank.
🇵🇾 | CRISIS EN PARAGUAY - AHORA: Tras la renuncia de Santiago Peña a la Presidencia de la República, Pedro Alliana jurará como nuevo jefe de Estado a las 16:00 horas. pic.twitter.com/6tIVqB9YKz
— Alerta News 24 (@AlertaNews24) November 5, 2026
El Banco Central del Paraguay inició el procedimiento de resolución de la entidad el 3 de noviembre, tras detectar que su índice de solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo exigido. La medida busca proteger a los depositantes y preservar la estabilidad financiera.
La crisis alcanzó a cerca de 2,9 millones de clientes y generó cuestionamientos por los vínculos empresariales que Peña tuvo con el grupo propietario de la entidad.
El mandatario negó irregularidades y afirmó que su decisión buscaba preservar la estabilidad institucional.

Este jueves, la Cámara de Diputados rechazó el pedido de juicio político contra Alliana: 48 legisladores votaron en contra y 30 a favor.
En cambio, los 78 diputados presentes aprobaron la acusación contra Peña y remitieron el expediente al Senado. La votación despejó un obstáculo para la eventual sucesión, aunque la renuncia presidencial aún requiere el trámite correspondiente ante el Congreso.
Su eventual mandato comenzaría bajo la presión de esclarecer las responsabilidades por el caso bancario, atender a los ahorristas y recuperar la confianza pública en las instituciones.

Si se concreta, Alliana deberá completar el periodo que termina en agosto de 2028. El dirigente colorado pasaría de ser una figura clave del oficialismo a conducir un país en plena crisis.
