El exteniente coronel venezolano Rafael Quero Silva permanece detenido en el centro de internamiento migratorio Krome, en el área de Miami–Dade, según reportes de El País de España y el New York Times, esto tras ser arrestado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) por permanecer en territorio estadounidense con su visa vencida.
Quero Silva, quien ingresó a Estados Unidos en 2016 y solicitó asilo en 2024, el cual fue rechazado por un juez migratorio en noviembre pasado, ahora espera el desenlace de su situación migratoria mientras se debate su posible expulsión al país de origen.

Cinco ciudadanos venezolanos han presentado una demanda civil en Florida contra el exoficial, acusándolo de dirigir graves abusos y torturas durante las protestas sociales que sacudieron a Venezuela en 2013, en reclamos contra la dictadura de Nicolás Maduro. Según la querella, Silva comandaba el Destacamento 47 de la Guardia Nacional Bolivariana en Barquisimeto, donde ordenó y supervisó actos de violencia física contra detenidos.

“Los cinco demandantes denuncian que fueron sometidos a golpizas severas, descargas eléctricas, disparos con armas de fuego y amenazas de muerte. También aseguran haber sido mantenidos durante días sin acceso a comida, agua o atención médica, en espacios reducidos e insalubres, en posiciones forzadas y sometidos a registros corporales invasivos”, dice el artículo del diario español.
El litigio, llevado adelante por un equipo de abogados especializados en justicia transicional y derechos humanos, busca compensaciones por los daños físicos y psicológicos reclamados por las víctimas. A pesar de las acusaciones, Quero Silva ha solicitado que se desestime la demanda y afirma que su objetivo es permanecer en Estados Unidos, evitando enfrentar un juicio en su contra.

“Venezuela está en un momento histórico muy particular, así que es difícil preverlo. Si finalmente es deportado, no está claro qué ocurriría”, expresó Bernabeu Guernica, abogada de uno de los demandantes en diálogo con el New York Times.

“Cuando hay una causa penal abierta en el país de origen, se suele solicitar una extradición, en cuyo caso EEUU puede honrarla o no. En este caso, no hay, porque sabemos todas las circunstancias en las que está Venezuela. Tendrían que cambiar mucho las cosas. Lo de Venezuela va lentísimo, por todas las circunstancias de la salida de Maduro y toda la injerencia de Estados Unidos, y este gobierno tan raro que se ha quedado instalado”, manifestó la defensora.
La posibilidad de deportación antes de que se resuelva la demanda ha generado preocupación entre los denunciantes, quienes sostienen que, de regresar a Venezuela, el exmilitar podría quedar al margen de cualquier proceso judicial por violaciones a los derechos humanos, en un contexto donde el régimen chavista sigue en el poder con Delcy Rodríguez.
