Aunque Estados Unidos no sea precisamente una tierra de fútbol, las empresas hoteleras han anunciado que se desarrollarán planes específicos por el Mundial de 2026 para recuperar a los visitantes extranjeros, desanimados por las políticas de la administración Trump, y mantenerse a flote.

Según la FIFA, además de los cerca de siete millones de espectadores previstos en los estadios, el Mundial con 78 partidos programados en Estados Unidos podría atraer entre 20 y 30 millones de turistas. En total, el evento podría generar unos 30.000 millones de dólares para la economía estadounidense.
Pero estas estimaciones se realizaron antes del estallido de la guerra en Oriente Medio, cuyo impacto en los flujos de viajeros aún es imposible de evaluar.
A la espera del inicio del Mundial, el 11 de junio, hay un dato del que el presidente estadounidense no presume: su país fue el único gran destino turístico que registró un descenso el año pasado, muy lejos del crecimiento de dos dígitos observado en otros lugares.
En los primeros once meses de 2025, el número de visitantes extranjeros cayó un 5,4%, según las estadísticas oficiales.
Los canadienses brillaron por su ausencia: casi un -22%, es decir, unos cuatro millones de personas menos que en 2024. La disminución ronda el 7% en el caso de los franceses.

Los profesionales del sector ven en ello, aunque no siempre lo expresen abiertamente, un efecto Trump: aranceles, diatribas contra otros países, cambios en las condiciones de entrada a Estados Unidos o la presentación de ciertas ciudades, gobernadas por la oposición, como plagadas de delincuencia.
“Cuando hablas con canadienses, muchos de ellos explican que han decidido por principio no venir a Estados Unidos”, relata Meade Atkeson.

A miles de kilómetros de distancia, Las Vegas, con sus 150.000 habitaciones de hotel, también ha tenido un mal año. Elsa Rodan es camarera de piso en el Bellagio, uno de los establecimientos más famosos por sus grandiosas fuentes.
La presidenta de Unite Here, Gwen Mills, ha hecho un llamamiento a la acción al considerar que la política y la retórica de Trump ponen en peligro un sector que emplea a más de dos millones de personas.
“Los hoteleros no interpelan lo suficiente al Ejecutivo, ‘como si tuvieran miedo a las represalias’”, destaca la directiva.
*Con información de AFP.
