Esta semana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a estar en el centro de la conversación pública, aunque no por decisiones relacionadas con su gobierno. El pasado lunes, durante una ceremonia de entrega de la Medalla de Honor, varias cámaras captaron algo inusual: un visible sarpullido rojo en el cuello del mandatario.
Tras la difusión de las imágenes, el médico presidencial, Sean Barbabella, emitió un comunicado en el que explicó que Trump está utilizando una crema médica como parte de un tratamiento “preventivo” para tratar una irritación en la piel. Según el informe, la zona afectada se extendía por el lado derecho del cuello, detrás de la oreja.
El médico no ofreció detalles específicos sobre la causa de la afección ni sobre el medicamento utilizado. En el comunicado se limitó a señalar que se trata de un tratamiento dermatológico común.

“El presidente Trump está utilizando una crema muy común en el lado derecho del cuello, la cual es un tratamiento preventivo para la piel prescrito por el médico de la Casa Blanca”, indicó el documento.
Asimismo, el comunicado señaló que el mandatario utilizará el tratamiento durante una semana y que el enrojecimiento podría tardar varias semanas en desaparecer por completo.
Desde la Casa Blanca insistieron en que se trata de una reacción cutánea leve y que no representa ningún riesgo para la salud del presidente.

Cabe recordar que Trump se convirtió en el mandatario de mayor edad en juramentar como presidente de Estados Unidos, superando por algunos meses a Joe Biden. Debido a esto, su estado de salud suele estar bajo constante escrutinio público.
Además, a comienzos de enero, el propio Trump reveló a The Wall Street Journal que durante años ha tomado grandes dosis diarias de aspirinas por superstición. Según explicó, comenzó a hacerlo después de notar la aparición frecuente de moretones en sus manos.
En relación con esos hematomas, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó el año pasado que estos se deben a la intensa agenda del presidente y a los constantes apretones de mano durante sus actividades públicas.

También se ha observado en varias ocasiones que Trump presenta hinchazón en las piernas.
Médicos y colaboradores del mandatario han explicado que esto se debe a una insuficiencia venosa crónica, una condición que ocurre cuando las venas tienen dificultades para transportar la sangre de regreso al corazón.
Por más de una década, Donald Trump, sus médicos y ayudantes han dado declaraciones vagas o simples sobre el estado físico del mandatario estadounidense.

De igual forma, Harold Bornstein, médico personal del empresario, mencionó a finales de 2015 que sería “el individuo más sano jamás elegido para la Presidencia”.
A este se sumaron las declaraciones del médico de Trump en la Casa Blanca en 2018, que aseguró que, de haber llevado una dieta mejor, Trump podría haber alcanzado los 200 años.
