La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos y el Reino Unido sobre el futuro de la base militar conjunta en Diego García, una isla estratégica en el océano Índico, generó alarma en círculos de seguridad en Washington.
Aunque el acuerdo firmado en 2025 entre Londres y Mauricio contempla que el Reino Unido transfiera la soberanía del archipiélago de Chagos, mientras conserva el uso de la base mediante un arrendamiento a largo plazo.

Crece la preocupación en Washington
La reacción de altos líderes estadounidenses, especialmente del presidente Donald Trump, dejó en el centro del debate la estabilidad de una instalación considerada clave para la proyección militar occidental.
De acuerdo con lo informado en GOV.UK, la base de Diego García es un punto neurálgico para operaciones de Estados Unidos y el Reino Unido en regiones que van desde Oriente Medio hasta el Indo-Pacífico.
Su ubicación remota facilita el despliegue de fuerzas aéreas, navales y de inteligencia, y actúa como un puente logístico crucial para misiones militares, de vigilancia y de disuasión frente a adversarios globales.
Este papel multidimensional ha sido subrayado incluso por gobiernos aliados, que ven la base como una pieza central de la seguridad colectiva transatlántica e indopacífica.
🇺🇸 | Trump: "Sorprendentemente, nuestro "brillante" aliado de la OTAN, el Reino Unido, planea ceder la isla de Diego García, sede de una vital base militar estadounidense, a Mauricio, sin motivo alguno.
— Alerta News 24 (@AlertaNews24) January 20, 2026
Sin duda, China y Rusia han notado este acto de absoluta debilidad. Estas… pic.twitter.com/9xDXeiEk8e
Trump y la crítica frontal al acuerdo con Mauricio
El 20 de enero de 2026, Donald Trump calificó el pacto entre el Reino Unido y Mauricio como un “acto de gran estupidez” y de “debilidad total”.
Sus declaraciones se centraron específicamente en la supuesta cesión de Diego García, sitio de una “base militar vital” para Estados Unidos.
Según Trump, el movimiento no solo muestra una falta de visión estratégica por parte de Londres, sino que también envía señales de vulnerabilidad frente a potencias como China y Rusia.
En mensajes publicados en su plataforma de redes sociales, el presidente estadounidense argumentó que ceder un activo estratégico sin un motivo claro podría debilitar la posición occidental en un escenario geopolítico cada vez más competitivo.
Trump utilizó esta crítica para reforzar una de sus prioridades de política exterior: Estados Unidos debería asegurar territorios clave como Groenlandia antes de que otros actores globales aprovechen cualquier espacio geoestratégico.
El Gobierno británico insiste en que el acuerdo con Mauricio garantiza el funcionamiento de la base por al menos 99 años. Pero Trump ha colocado la discusión sobre Diego García en un contexto de urgencia política y de seguridad nacional. Sugiere que comprometer este tipo de instalaciones podría debilitar las capacidades de respuesta de Estados Unidos ante desafíos globales emergentes.
La reacción de Estados Unidos, y en particular de Trump, tensó momentáneamente la relación entre Washington y Londres, tradicionalmente aliados cercanos dentro de la OTAN y socios estratégicos en materia de defensa.










