América Latina ha sido escenario de algunos de los terremotos más fuertes de las últimas décadas. Desde Guatemala hasta Chile, pasando por México, Haití, Ecuador, Venezuela y Colombia, la región ha enfrentado grandes movimientos telúricos que han dejado miles de víctimas, ciudades destruidas y afectaciones.

Uno de los primeros acontecimientos considerables del periodo ocurrió en Guatemala en 1976, cuando un terremoto de magnitud 7,5 dejó más de 22.000 muertos. Nueve años después, México sufrió uno de los sismos más recordados de su historia: el terremoto de 1985, de magnitud 8,1, que provocó una tragedia de enormes proporciones en la capital azteca.

Colombia también aparece en este recorrido. En 1999, un terremoto de magnitud 6,2 golpeó el Eje Cafetero, especialmente Armenia, dejando más de un millar de muertos y miles de damnificados.

Uno de los episodios más devastadores ocurrió en Haití en 2010: el terremoto tuvo una magnitud de 7,0 y registró más de 220.000 muertos. Ese mismo año, Chile enfrentó un terremoto de magnitud 8,8, uno de los más fuertes registrados en la región, acompañado además por un tsunami. La lista continúa con Ecuador en 2016 y México en 2017, hasta llegar a los grandes movimientos registrados en Venezuela y Colombia en 2026.

Los episodios muestran que la magnitud no es el único factor que determina el impacto de un terremoto. La profundidad, la cercanía a zonas pobladas, la calidad de las construcciones y la capacidad de respuesta también resultan determinantes frente a estos fenómenos naturales.
