El lunes 10 de agosto fue el primer día hábil del gobierno del presidente Abelardo De La Espriella, y uno de los primeros actos urgentes fue declarar insubsistente al ahora exdirector de la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) César Pachón. El motivo: se dedicó a firmar contratos y a dejar amarrada a su gente. Mientras tanto, hay un avión de la Policía parqueado que contrató para su uso personal y que cuesta cerca de 9 millones de pesos al día.

SEMANA se reunió con fuentes de la entidad, quienes advirtieron que lo ocurrido en la ADR durante la gestión de Pachón es indignante. “Contrataba a sus amigos, gente sin experiencia, que maltrataba a los empleados. A una persona que era el encargado de su seguridad, lo convirtió en secretario general y hasta chamanes metió en la nómina y los llamaba los mayores”, aseguraron las fuentes a este medio.

La avionada
El excongresista llegó a la ADR y decidió establecer un convenio con la Policía Nacional para tener a su disposición un avión con el que se movilizaba por el país.
Se trata de un contrato por 3.000 millones de pesos, con número 1626-2026, a través del cual, cada vez que necesitaba viajar, salía desde Catam. En otras palabras, Pachón se gastaba, viajando o no, cerca de 9 millones de pesos diarios. Ahora le queda al nuevo presidente de la ADR, Orlando José Dangond, disponer de ese contrato, ya que va hasta el 31 de diciembre de 2026.

No es un hecho aislado; Pachón había hecho lo mismo en 2025, suscribió varios contratos que suman más de 4.000 millones de pesos para viajar por todo el país.

Los chamanes
Según pudo documentar SEMANA, en la entidad también fueron contratados y asignados a la Vicepresidencia de Integración Productiva dos chamanes a los que llamaban “el mayor y la mayora”; sus nombres son Roberto Nacogüi Awigui y su esposa, Mariana Gil Daza.
La descripción contractual es extensa, pero su finalidad abre interrogantes. Aunque los contratos señalan que el objeto es “prestar servicios operativos como autoridad tradicional indígena en la estructura de la ruta étnica de la ADR, a partir de la generación de estrategias que incorporen los usos, costumbres y sistemas de conocimiento propios de las comunidades étnicas”, las fuentes consultadas por SEMANA aseguran que, en la práctica, el propósito sería muy distinto.

“Lo que hacían era una especie de rezos y cantos en el quinto piso de la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) para supuestamente alejar las malas energías; solo les decían mayor y mayora, y los trataban con mucho respeto”, contaron los funcionarios de la ADR.
Ese trabajo “profesional” de Nacogüi Awigui está registrado en el contrato número 835-2025, por un monto de 12.600.000 pesos, por seis meses. En el caso de su pareja, Mariana Gil, el monto, el periodo y la finalidad eran idénticos.

El movilizador
Una de las personas más cercanas a Pachón en la ADR era Fernando Moreno (ver foto), un ingeniero agrónomo que desde 2025 firmó tres contratos consecutivos que reflejan un ascenso claro en jerarquía y confianza.
Siempre contó con un sueldo nada despreciable, cercano a los 15 millones de pesos, en medio del intento del pasado Gobierno por romper con la institucionalidad agraria y confrontar a gremios como la Federación Nacional de Cafeteros, Fedepanela, Asohofrucol, Asoleche y Fedecacao. Moreno era quien coordinaba los eventos, contactaba a los campesinos, gestionaba su transporte, los refrigerios y los regalos con los que buscaban ponerlos del lado de Pachón.
Moreno es, cuentan las fuentes, la sombra de Pachón, y su presencia en la ADR es como si el exdirector nunca se hubiera ido. Ha guardado conveniente silencio desde el inicio de este gobierno para pasar desapercibido, aprovechando que lo dejaron amarrado con un contrato hasta el 31 de diciembre de este año.

De uniformado a directivo
Otra de las personas cercanas a Pachón es César Augusto Ramírez, un curtido policía que llegó de su mano. El exdirector de la ADR se posesionó en la entidad el 12 de noviembre de 2024 y, en 2025, Ramírez ya tenía un contrato por 175 millones de pesos para acompañar los componentes misionales de la Agencia, un contrato hecho a la medida de Ramírez.
Curiosamente, el contrato, en la “descripción del perfil requerido”, solicita un profesional en administración de empresas o “administración policial”, un curioso requisito que cumple a la perfección el mayor (r) Ramírez, y se confirma en su perfil de LinkedIn: “18 años trabajando para la Policía Nacional; como formación tengo pregrado de administrador policial, especialista en gerencia en telemática, magíster en educación con enfoque socioeducativo”.

El ascenso de Ramírez fue meteórico. Inició como jefe de la Oficina de Planeación con un salario cercano a los 10 millones de pesos, pero rápidamente pasó a secretario general y, los últimos días del Gobierno Petro, a la vicepresidencia de la entidad, con ingresos de más de 15 millones de pesos.
Ramírez tiene un contrato hasta el 30 de noviembre, ahora en la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, por 34 millones de pesos.

El cuento chino
El discurso de Pachón con el campesinado era que desde la institucionalidad los robaban, que compraban los productos a muy bajos costos y desde Bogotá se enriquecía la burocracia de los gremios, eso sin tener en cuenta la labor de capacitación, seguimiento, renovación de plantaciones, comercialización y apoyo que realizan.
Así convenció, por ejemplo, a un sector del campesinado cacaotero de que con su gestión iban a exportar directamente y les iban a comprar hasta el último grano del producto. Armó una numerosa y costosa comitiva que llegó a China. Entre los viajeros había varios cultivadores que creyeron en las palabras de Pachón e incluso fueron invitados a visitar el gigante asiático.

Pues bien, todo indica que aquello no pasó de ser un “cuento chino”. Los registros oficiales de exportaciones de cacao en grano muestran que durante la gestión de Pachón no se envió un solo kilo a ese país. El último despacho fue en 2023 y alcanzó apenas 0,30 toneladas, es decir, 300 kilos. En ese periodo no hubo exportaciones, pero sí viajes.

Una idea de lo irrisorias que resultan esas cifras son las exportaciones de cacao en grano de 2025, que fueron cercanas a 16.000 toneladas. Estados Unidos se consolidó como el principal destino, con 6.160 toneladas, seguido por Malasia, con 4.640 toneladas, y Rusia, con 1.211 toneladas.
En la lista de los 20 países que más compran en volumen a Colombia no aparece China, pese a los anuncios grandilocuentes y la millonaria inversión para abrir ese mercado.
