El terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto dejó una huella que todavía no se ha terminado de dimensionar. El paso del sismo se mide en vidas perdidas, familias desplazadas y ciudades que intentan recuperar la normalidad mientras continúan las labores de emergencia.
Desde el epicentro, en Chocó, hasta las capitales del Eje Cafetero y el Valle del Cauca, miles de personas han tenido que enfrentar las consecuencias de un movimiento telúrico que puso a prueba la capacidad de respuesta de los Gobiernos locales y departamentales.

Mientras los equipos de rescate revisan estructuras, buscan desaparecidos y atienden a los heridos, alcaldes y gobernadores asumieron desde las primeras horas la coordinación de una emergencia que no dio tiempo para la preparación.
Evacuaciones, habilitación de albergues, atención médica, evaluación de viviendas y articulación con organismos de socorro se convirtieron en tareas urgentes. El balance preliminar de Asocapitales, con corte al cierre de esta edición, registra en las cinco capitales más afectadas (Pereira, Cali, Manizales, Armenia y Quibdó) 214 personas fallecidas, 2.124 heridas y 375 desaparecidas o no localizadas en verificación. Las cifras siguen en actualización.

El epicentro
En Chocó, donde estuvo el epicentro, la gobernadora, Nubia Carolina Córdoba, lidera la respuesta en un departamento donde las dificultades de comunicación y acceso han complicado todavía más la atención. En Quibdó, el reporte registra 9 fallecidos, 119 heridos, 100 viviendas colapsadas y 2.125 averiadas. También hay 125 estructuras colapsadas y 20 averiadas, además de 4 personas rescatadas.

La gobernadora ha tenido que coordinar la respuesta con los organismos de socorro y las autoridades municipales. El departamento requiere equipos de comunicaciones, plantas eléctricas, agua potable, alimentos, insumos médicos y equipos para revisar la estabilidad de las edificaciones.
La mandataria regional se ha convertido en símbolo de resistencia para un territorio que no solo fue golpeado por el terremoto, sino por años y años de olvido que, ahora más que nunca, empiezan a mostrar su verdadera magnitud.

En Quibdó, el alcalde, Rafael Andrés Bolaños, está en la primera línea de esa operación con la tarea de proteger a los habitantes y evitar nuevos riesgos en zonas donde las estructuras resultaron comprometidas. La emergencia en Chocó también activó la solidaridad de otras ciudades. Medellín envió 44 bomberos y 6 caninos hacia Quibdó y Pereira, mientras que otras capitales movilizaron especialistas y equipos para reforzar las labores de rescate.

En Cali, el alcalde, Alejandro Eder, enfrenta el mayor impacto humano entre las cinco capitales que permanecen en alerta roja. El consolidado reporta 105 fallecidos, 1.401 heridos y 115 desaparecidos. Hay 107 viviendas colapsadas, 800 averiadas, 45 estructuras colapsadas y 1.142 averiadas. También resultaron afectadas 214 instituciones educativas, 26 sistemas de acueducto y 2.690 puntos permanecían sin servicio de energía al momento del corte.

La dimensión de la operación de rescate también habla del esfuerzo desplegado: 750 rescatistas trabajaban en Cali, 400 de la ciudad y 350 de apoyo externo, acompañados por 14 caninos especializados. El balance registra 88 personas rescatadas.
Eder mantiene equipos desplegados mientras la Alcaldía gestiona agua, elementos para albergues, herramientas de remoción, insumos médicos y equipos para evaluar las estructuras afectadas.

La respuesta caleña también ha recibido respaldo de otras regiones. Bogotá movilizó cerca de 125 personas hacia Cali y Pereira, mientras que Pasto envió 22 especialistas USAR a esa capital. En las calles, además, los ciudadanos han reportado daños, ayudado en evacuaciones y colaborado con los organismos de emergencia.

La ciudad que cayó
En Pereira, el alcalde, Mauricio Salazar, lidera una emergencia marcada por el número de personas que todavía se registran como desaparecidas. El reporte muestra 93 fallecidos, 260 desaparecidos, 259 heridos y 260 personas rescatadas. Hay 66 estructuras colapsadas, 67 averiadas y 7 centros de salud afectados.

El Terminal de Transportes permanece cerrado y el aeropuerto Matecaña opera con restricciones, solo para aviones militares o de ayudas humanitarias. No es posible llegar por aire a la capital del Risaralda.
La Alcaldía requiere equipos y personal Brec para búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, especialistas en evaluación estructural, plantas eléctricas para hospitales y elementos para los albergues. El gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño Ochoa, ha tenido que articular esa respuesta con la administración municipal, los organismos de socorro y las autoridades nacionales mientras continúa el levantamiento de los daños.

Manizales enfrenta otra presión. El alcalde, Jorge Eduardo Rojas, reporta 6 fallecidos, 211 heridos y 4.000 damnificados. El impacto sobre las viviendas es especialmente alto: 2.707 aparecen como colapsadas y 3.993 averiadas. Además, hay 20 estructuras colapsadas, 56 averiadas y 40 instituciones educativas afectadas.

La ciudad necesita sangre de todos los grupos por escasez de componentes, así como colchonetas, mantas, carpas y plantas eléctricas para los albergues. El gobernador de Caldas, Henry Gutiérrez, coordina la respuesta departamental mientras los equipos técnicos revisan las edificaciones afectadas. Diez unidades de rescate de Bucaramanga fueron enviadas a Manizales, y Medellín aportó 13 ingenieros para apoyar las labores en el Eje Cafetero.

En Armenia, el alcalde, James Padilla García, enfrenta, además, el peso de una ciudad en la que el nuevo sismo reavivó los recuerdos del terremoto de 1999, el más devastador que ha golpeado hasta ahora a Colombia y que estuvo a punto de arrasar la capital del Quindío.
El balance registra un fallecido, 134 heridos y 3.412 damnificados. Hay 51 viviendas colapsadas, 54 averiadas y 10.165 estructuras afectadas, aunque algunas cifras continúan en revisión.

La administración requiere ayuda humanitaria para 5.000 personas, con colchonetas, cobijas, carpas, alimentos, mercados, linternas y kits de aseo y cocina. El gobernador del Quindío, Juan Miguel Galvis, coordina la respuesta en los municipios afectados y la consolidación de las necesidades del departamento.
El reto
El terremoto terminó obligando a las administraciones a trabajar como una sola red. Bogotá, Medellín, Pasto y Bucaramanga movilizaron personal especializado hacia los territorios afectados.

Ahora comienza una segunda etapa. La reconstrucción de las ciudades. Solo desde este momento es que se empezará a develar la dimensión de una emergencia en la que Nubia Carolina Córdoba, Dilian Francisca Toro, Rafael Andrés Bolaños, Alejandro Eder, Mauricio Salazar, Juan Diego Patiño, Jorge Eduardo Rojas, Henry Gutiérrez, James Padilla y Juan Miguel Galvis deberán responder desde el territorio, acompañados por organismos de socorro y por ciudadanos que, desde las primeras horas, también se convirtieron en parte de la respuesta.

