El reloj marcaba la 1:15 de la tarde del martes, 10 de febrero; el sol estaba en su esplendor y un equipo periodístico de SEMANA recorría las zonas más afectadas por las inundaciones de varios barrios de Montería en una canoa que iba por las calles que parecían ríos improvisados. El olor no era el mejor porque había animales en estado de descomposición, pero en ese equipo que contaba en detalle lo que había sucedido iba la líder social Ruth Carrasquilla.


La mujer, ama de casa y cabeza de hogar de cuatro hijos, estaba de cumpleaños; justo llegaba al número 37 y los celebró como mejor lo sabe hacer: ayudando a las comunidades que lo perdieron todo, igual que ella. Es residente del barrio Villa Petro, donde el agua ha subido hasta los cuatro metros de altura y es difícil que regrese a ser una urbanización.

Ruth aseguró que lleva más de cuatro días dentro del agua gestionando ayudas, pero también resolviendo cada una de las necesidades de su comunidad en el margen izquierdo del río Sinú. También tranquiliza a familias desesperadas y ayuda a rescatar lo poco que el agua ha dejado en pie.
“Llevo un poco más de tres días, aproximadamente desde el día miércoles. Nos tocó levantarnos el miércoles en la noche porque el agua se estaba entrando un poco, pero no pensamos que llegaría hasta esta altura. Sin embargo, desde ese momento empezamos la labor ayudando a que las personas evacuaran, principalmente los niños, los ancianos y las personas con discapacidad, que fueron los primeros que sacamos. Desde entonces seguimos en la labor. Hoy estoy cumpliendo años, pero, de igual manera, para mí es más importante ayudar a las personas que están damnificadas”, relató Ruth a SEMANA.

La mujer que estaba cumpliendo años hace su labor social con las comunidades desde hace más de una década; sin embargo, no le gusta salir a hablar en los medios de comunicación. Esta entrevista fue casi rogada, hasta que la convencimos. No aceptó en video.
“Bueno, gracias a Dios logramos salir todos. No solamente Villa Petro fue el barrio afectado, sino casi toda la margen izquierda. Aquí seguimos en la lucha y, afortunadamente, en nuestro barrio el agua ya ha bajado, pero sigue muy afectado”, contó con una paz que les transmite a los demás.
En los barrios afectados, Ruth se convirtió en un apoyo clave en medio de la desesperanza. Dice que la fuerza que la mueve no fue la tragedia, sino unos valores que vienen desde casa.
“Yo pienso que eso viene desde la casa. Mis papás me criaron con buenos principios, con valores morales, y siempre nos decían que uno debía hacer el bien sin mirar a quién”, afirmó.
Aunque mostró su lado social y humano, no se contuvo en criticar o señalar a los responsables —según ella— de esta tragedia invernal.
“Definitivamente, esto es negligencia. No tengo otra cosa que decir, porque los canales llevan más de diecisiete años sin mantenimiento, están totalmente tapados, y eso ha llevado a que la situación se complique de esta manera”, denunció con firmeza.
No hubo velas ni cantos, pero sí una labor social impecable y que es muestra de que el trabajo por las comunidades es desinteresado.
