El 16 de mayo de 2019, el abogado Fernando Amaya se encontraba en su casa, a las afueras de Bogotá, cuando de repente escuchó un ruido; cuando trató de verificar, se encontró de frente con un ladrón. Bajo la amenaza de este intruso el abogado trató de defenderse con un arma que tenía guardada, que era de su papá, así como los documentos de porte. Disparó y dejó herido al presunto ladrón, que después fue capturado por la Policía. El problema es que la Fiscalía también judicializó a la víctima del hurto, al abogado que se defendió y ahora lo llamó a juicio.

“Tuve que defenderme, estaba ya oscureciendo, escuché un fuerte golpe en la cocina, el hombre había roto un vidrio para meterse a la casa. Yo cogí el revólver que estaba guardado en el clóset y cuando me lo encontré disparé causándole una leve herida. No tenía de otra, si no lo hubiera hecho no estaría acá contando esta historia”, dijo el abogado Amaya.
El abogado Fernando Amaya se defendió de un ladrón que se metió a su casa y ahora @FiscaliaCol busca condenarlo por no dejarse robar!!! pic.twitter.com/zWizzeLGqK
— César Flechas (@CesarFlechas) October 11, 2021
La investigación generó reproche entre varios sectores, tras advertir que la Fiscalía no ponderó la situación en la que el abogado estuvo a punto de convertirse en víctima de quien ahora ubican en el mismo lugar, el presunto ladrón. Un hombre con amplio historial criminal que incluso tenía otras condenas en su contra y semanas antes de este caso había quedado en libertad.
“El hombre es un delincuente, un reincidente que debería estar en la cárcel, pero lo liberaron y se metió a mi casa y quién sabe a cuántas más, y ahora soy yo quien puedo perder mi libertad y literalmente estoy pagando este proceso con mi salud, mi estabilidad emocional y económica”, afirma el abogado.
Como el arma que utilizó el abogado estaba a nombre de su padre, se configuró el delito de porte ilegal de armas y el caso, incluso con mayor celeridad, fue llevado a los jueces a través del escrito de acusación que radicó el ente acusador contra el abogado. Aunque reconoce su responsabilidad en el uso del arma, que estaba a nombre de su padre, el abogado le pidió a la Fiscalía llegar a algún acuerdo que, hasta el momento, le fue negado.

“Creo yo, como cualquiera lo habría hecho, utilizando lo que tuvo a mano para defenderse de un hombre 35 años menor que irrumpió en su casa y eso es lo que hemos pedido a la Fiscalía que evite que Fernando Amaya sea injustamente condenado simplemente por defenderse”, explicó Nicolás González, quien defiende los intereses del abogado ahora juzgado.
Lo que no tenía entre sus cuentas el abogado Amaya es que al tratar de defenderse con un arma que, básicamente se convirtió en una herencia de su padre, terminaría en medio de semejante problema judicial que lo tiene a las puertas de una condena, únicamente por enfrentar a un delincuente que se metió en su casa.
“Estoy viviendo un calvario y no solo yo, mi familia, mis amigos. Mi vida se ha ido deteriorando y cuando uno piensa que llega a una edad para iniciar un descanso me ha tocado sacar fuerzas de donde no las hay; me levanto todos los días pensando en cómo llegué a esto”, dijo el abogado.

La audiencia donde la Fiscalía formalizará la acusación contra el abogado se realizará este martes en los juzgados de Paloquemao y donde el ente acusador insistirá en la responsabilidad que tiene en el delito de porte ilegal de armas.









