El abogado Miguel Ángel del Río, abogado del exembajador de Colombia en Ghana, Daniel Garcés Caraballí, sufrió una nueva derrota ante la Comisión Nacional de Disciplina Judicial, después de que esta se abstuviera de abrir una investigación contra el abogado de la víctima del exfuncionario del Gobierno Petro.
Del Río radicó una queja disciplinaria a Felipe Alzate, abogado de Beatriz Niño, por supuestamente “filtrar piezas procesales para intentar perjudicar al señor Daniel Garcés” en el capítulo de presunto falso testimonio al que se habrían prestado dos niñeras de la pareja.

El abogado de Daniel Garcés argumentó que esa situación se dio en medio de la etapa de indagación del proceso, cuando existe una reserva sumarial, y citó incluso un artículo de SEMANA en el que se evidenció el posible cambio de testimonios que entregaron Claudia Bermúdez y Carmen Uriza a la justicia.
“El medio de comunicación describe con precisión circunstancias, contenido y hasta diálogos de diligencias reservadas, lo que demuestra que terceros ajenos al proceso han accedido a información confidencial cuya custodia corresponde al despacho fiscal“, dijo del Río.

Pero la magistrada Elka Venegas, integrante de la Comisión de Disciplina Judicial —Seccional Bogotá—, desestimó dicha queja al considerar que la “reserva” que menciona el “apoderado del quejoso en su escrito, no es general para cualquier proceso penal, sino que opera exclusivamente frente a investigaciones contra los Grupos Delictivos Organizados y Grupos Armados Organizados”.
La magistrada explicó en su decisión que no hay mérito para abrir proceso contra Felipe Alzate, el abogado de Beatriz Niño, expareja de Daniel Garcés Caraballí, porque “en la medida que los hechos expuestos en la queja no se adecúan a las normas allí citadas“.
Del Río mencionó en su queja que la filtración de datos se dio a un “medio con marcada línea editorial” que se usa para “desacreditar a la defensa”, pero la misma Comisión fue la encargada de confirmar que la Fiscalía autorizó entregar la información a las partes del proceso, donde se evidenció el presunto falso testimonio de las niñeras.
Todo este episodio salió a flote cuando las mismas niñeras confesaron en varias diligencias que compartían defensa con el acusado y señalaron a Garcés Caraballí como la persona a cargo de responder por los servicios que les brindaba el abogado Miguel Ángel del Río. Ese caso sí terminó en investigación en la Comisión de Disciplina.










