Un uniformado de la Policía Nacional fue el encargado de burlar un peligroso retén ilegal que hizo la guerrilla del ELN en Tibú, Norte de Santander, y que dejó como saldo el secuestro de cinco de sus compañeros. Todos los uniformados estaban de permiso.
La Gobernación de ese departamento confirmó que fue el subintendente Jhon Freddy Gómez, subcomandante de la Subestación Tres Bocas, el responsable de evadir a los guerrilleros de ese grupo armado y alertar a las autoridades de la retención ilegal contra sus propios compañeros.
Gómez indicó que sobre las 4:30 a. m., tres integrantes del Ejército de Liberación Nacional, que se movilizaban en motocicletas, habrían interceptado un bus de servicio público de la empresa Peralonso, para identificar a todos los pasajeros que iban a bordo del vehículo.
Los guerrilleros obligaron a descender a todos los pasajeros y les revisaron los teléfonos celulares, logrando la identificación de los cinco uniformados que terminaron secuestrados y de quienes por el momento se desconoce su paradero en esa región que limita con la frontera venezolana.

¿Quiénes son las víctimas?
Desde la Gobernación de Norte de Santander informaron que los policías secuestrados son los patrulleros José Carrillo, Carlos Barrera, Edwin Manosalva y Ramón Coronel, quienes hacen parte de la Subestación Petrolea; y el último uniformado es el patrullero Daniel Granada, integrante de la Subestación de Policía Tres Bocas, en Tibú.
El reporte preliminar indicó que los uniformados se estaban transportando en ese bus para volver del segundo turno de permiso que tuvieron por la temporada de Navidad, pero terminaron interceptados y secuestrados por ese grupo guerrillero, aprovechando que los policías estaban de permiso y no tenían uniforme ni armamento.

Los tres integrantes del ELN que raptaron a los uniformados decidieron robar una camioneta de platón de color gris y subirlos a ese vehículo para llevárselos con rumbo desconocido. Hay que destacar que ese municipio limita con el estado de Zulia, en Venezuela.
Este nuevo hecho criminal del ELN se conoce días después de que Estados Unidos capturó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y reveló que la dictadura tuvo fuertes vínculos criminales con esa guerrilla por ciertos intereses como el narcotráfico, el control territorial y la estabilidad del régimen.










