Una realidad inocultable que incluso se dejó pasar por alto en tiempos de la negociación de paz de La Habana, durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, salió a flote con la captura e imputación de cargos contra el jefe del régimen de Venezuela, Nicolás Maduro, y su pareja, Cilia Flores. Grupos criminales como las Farc y sus disidencias, el ELN y el Tren de Aragua delinquían con el apoyo de la dictadura, eran sus socios y lo hicieron por décadas.

SEMANA ya había hecho un reportaje completo de cómo la alianza entre el ELN y el régimen de Maduro había desencadenado, en enero de año pasado, una de las crisis humanitarias más complejas en la región del Catatumbo, en donde se desató una guerra a sangre y fuego entre disidencias, paramilitares y el ELN, sin que el gobierno del presidente Gustavo Petro advirtiera esa alianza con el ELN, bien conocida por los organismos de inteligencia.

En el indictment también son acusados, además de Maduro y Flores, Diosdado Cabello, el ministro del Interior, Justicia y Paz; Ramón Rodríguez Chacín, quien ocupó el mismo ministerio; Nicolás Ernesto Maduro, hijo de Nicolás Maduro, y nada menos que Héctor Rusthenford Guerrero, el jefe máximo de la organización terrorista del Tren de Aragua, que ha extendido sus tentáculos por todos los países del hemisferio y hasta han llegado a Europa.

El asunto es claro y es de vieja data; según el documento de la justicia estadounidense, desde 1999 los acusados “se han asociado con organizaciones narcoterroristas transnacionales y bandas criminales violentas, incluyendo las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Cartel de Sinaloa, Los Zetas y el Tren de Aragua (TdA), incluyendo al líder del TdA y acusado Héctor Rusthenford Guerrero, alias Niño Guerrero”.
El Tren de Aragua, una de las organizaciones que ha venido sembrando el terror en Colombia, se caracteriza por una criminalidad más asociada a los centros urbanos donde se han metido en negocios criminales de sicariato, microtráfico, extorsión, vacunas y minería ilegal. En ciudades como Bogotá se están disputando a sangre y fuego el control de las rentas de negocios ilícitos.

Pero no es un asunto nuevo: la justicia de Estados Unidos se refiere a más de tres décadas de alianza con organizaciones criminales desde 1999, tiempo en el cual “se combinaron, conspiraron, se aliaron y acordaron juntos y entre sí para violar las leyes de narcóticos de los Estados Unidos”.
Así lo detalla la investigación: “Para lograr sus objetivos, desde aproximadamente 1999, los acusados y otros se han asociado con organizaciones narcoterroristas transnacionales y bandas criminales violentas, incluyendo las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Cartel de Sinaloa, Los Zetas y el Tren de Aragua (TdA), incluyendo al líder del TdA y acusado Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero”.

Incluso la acusación que hoy da un coletazo en Colombia advierte los motivos por los cuales delinquía esta organización denominada como La Empresa. “Enriquecer a los miembros y asociados de La Empresa a través del narcotráfico; promover los objetivos políticos de Maduro Moros y sus aliados mediante el uso de ingresos provenientes de las drogas; utilizar el poder estatal venezolano para proteger los cargamentos de droga y evitar la detección por parte de agencias internacionales; armar y apoyar a grupos terroristas como las Farc y el ELN para mantener el control territorial y las rutas de tráfico”.
Los acusados, señala el documento, serán llevados por primera vez al Distrito Sur de Nueva York porque “conspiraron, se aliaron y acordaron juntos y entre sí para violar las leyes de narcóticos de los Estados Unidos”.

El asunto no es de poca monta, “las Farc, el ELN y el Tren de Aragua en diversos momentos han sido designadas por la Secretaría de Estado de los Estados Unidos como Organizaciones Terroristas Extranjeras”.
Para la justicia de Estados Unidos, “los acusados utilizaron sus cargos oficiales para facilitar el paso de grandes cargamentos de cocaína a través de Venezuela y hacia los Estados Unidos”.
Además, proporcionaron protección militar y policial a los laboratorios de cocaína y a las pistas de aterrizaje utilizadas por las Farc, el ELN y otros grupos de narcotráfico.

“Nicolás Maduro Moros y Diosdado Cabello coordinaron con las Farc para intercambiar armas y dinero en efectivo por cargamentos de cocaína. Cilia Flores y Nicolás Ernesto Maduro (hijo) supervisaron la logística para asegurar que las ganancias del narcotráfico fueran lavadas y ocultas a través de entidades comerciales y cuentas bancarias internacionales y Héctor Rusthenford Guerrero y el Tren de Aragua proporcionaron seguridad armada para las operaciones de tráfico y llevaron a cabo actos de violencia, incluyendo asesinatos, para proteger los intereses de la empresa”, advierte el demoledor indictment.










