En medio de una creciente presión sobre las fuentes hídricas del norte de Bogotá y la Sabana, una intervención ilegal volvió a encender las alertas ambientales en uno de los ecosistemas más estratégicos de la ciudad.
Frenamos la construcción de canchas de fútbol en plena Reserva Thomas van der Hammen.✋🏻
— Alfred Ballesteros Alarcón (@Alfred_Balle) January 19, 2026
Desde la @CAR_Cundi evidenciamos en flagrancia la afectación de cerca de 7.500 m², con disposición irregular de residuos de construcción, descapote y uso de maquinaria pesada. 🚜
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La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) descubrió en flagrancia movimientos de tierra, disposición de residuos y actividades comerciales con fines recreativos no permitidas dentro de la reserva Thomas van der Hammen.
La situación reviste toda gravedad, ya que la reserva es un corredor ecológico clave cuya afectación amenaza la conectividad ambiental y la protección del agua luego de que la ciudad por fin logró salir de crisis por escasez hídrica.

El operativo se desarrolló en el sector de La Conejera, en la localidad de Suba, tras una denuncia ciudadana que alertó sobre movimientos de tierra y disposición irregular de residuos.
Un equipo técnico de la dirección regional Bogotá–La Calera, con acompañamiento de la Policía Nacional de Colombia y Carabineros, constató la presencia de Residuos de construcción y demolición (RCD), residuos peligrosos y la remoción de cobertura vegetal en un área ambientalmente protegida.

Como resultado de la inspección, la CAR impuso cinco medidas preventivas. Tres de ellas ordenaron la suspensión inmediata de actividades en establecimientos que prestaban servicios deportivos y promovían la afluencia masiva de personas.
Las otras dos medidas recayeron sobre predios donde se evidenció el uso de maquinaria amarilla para rellenar, nivelar el terreno y adecuar canchas de fútbol.

En total, se intervinieron cerca de 7.500 metros cuadrados, donde incluso ya se habían retirado bloques de césped para instalar grama artificial.
Durante el procedimiento, las autoridades hallaron tres máquinas amarillas en plena operación, ejecutando labores de explanación en contravía del uso del suelo permitido.

La reserva, declarada mediante el Acuerdo CAR 11 de 2011, cumple una función clave como corredor ecológico que conecta los Cerros Orientales con el río Bogotá, facilitando la movilidad de la fauna y la conservación de la flora nativa.
El director general de la CAR, Alfred Ballesteros Alarcón, advirtió que estas prácticas rompen el equilibrio ecológico del área y afectan la prestación de servicios ambientales esenciales.

“No podemos permitir que predios de alto valor ambiental sigan siendo degradados por actividades que comprometen la estabilidad del humedal y su biodiversidad”, señaló.
El operativo dejó ocho personas sancionadas con comparendos ambientales. La CAR anunció un seguimiento estricto y permanente sobre este corredor ecológico estratégico, cuyo propósito es frenar la expansión urbana y proteger uno de los últimos grandes pulmones verdes del norte de Bogotá.










