El nuevo hospital de Usme, una de las obras de salud más importantes para el sur de la capital, comenzará a prestar servicios de forma gradual pese a acumular un retraso cercano a los tres años frente al cronograma inicial. Así lo advirtió la Contraloría de Bogotá tras una visita de seguimiento realizada este 23 de febrero.

El proyecto, que beneficiará a cerca de 500.000 habitantes de esa localidad de Bogotá, debía ser entregado originalmente en mayo de 2023. Sin embargo, prórrogas, suspensiones y ajustes contractuales extendieron su plazo hasta junio de 2026, lo que representa un desfase de aproximadamente 37 meses y un incremento en su costo total, que hoy supera los $280.000 millones.
El contralor distrital, Juan Camilo Zuluaga, explicó que, aunque el avance físico de la obra supera el 97 por ciento, aún existen limitaciones técnicas, especialmente en el sistema eléctrico y en la energización completa, condiciones indispensables para garantizar su funcionamiento integral.

De acuerdo con el ente de control, la apertura será progresiva. Algunos servicios especializados empezarán a operar en las próximas semanas, mientras que urgencias entraría en funcionamiento en abril.
La hospitalización, las unidades de cuidados intensivos y los quirófanos están proyectados para junio, lo que confirma que el complejo no será habilitado en su totalidad de manera simultánea.

Zuluaga señaló que, si bien la entrada en operación representa un alivio para la comunidad, el retraso no puede considerarse normal en proyectos estratégicos. “Un hospital no se mide solo por su construcción, sino por su capacidad real de atender pacientes”, indicó.
La Contraloría anunció que mantendrá la vigilancia sobre el proyecto y trabajará junto a la Personería, la Subred de salud y las veedurías ciudadanas para garantizar la finalización completa de la obra y establecer eventuales responsabilidades por los retrasos y sobrecostos detectados.
