Las medidas para limitar el uso de motocicletas se han convertido en una herramienta en algunas ciudades para controlar problemáticas asociadas a la movilidad, la seguridad y el transporte informal, como se ha visto en Bogotá, Cali o Medellín, donde se impuso el pico y placa para motos.

En el caso de Bucaramanga, este tipo de regulaciones no es nuevo. En años anteriores, ya había implementado restricciones similares como parte de las estrategias para reducir accidentes de tránsito y hechos de inseguridad. Sin embargo, la medida fue suspendida por no tener una fecha límite clara, lo que obligó a las autoridades a replantear su aplicación bajo nuevos criterios legales.
Ahora, la Dirección de Tránsito de Bucaramanga confirmó el regreso de la restricción nocturna para motocicletas mediante la Resolución 0152 del 13 de marzo de 2026. La medida establece condiciones específicas para su implementación y busca cumplir los requisitos legales exigidos por la justicia.

Horario de restricción para motos en Bucaramanga este 2026
Según la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, la restricción aplica para motocicletas, motocarros, mototriciclos y cuatrimotos entre las 12 de la medianoche y las 4 de la madrugada.
Además, la restricción cubre toda el área urbana de Bucaramanga, por lo que los conductores deberán ajustar sus desplazamientos dentro de estos horarios para evitar sanciones.
Cuándo inicia la medida
Según lo informado, la restricción comienza a regir el 20 de marzo de 2026, luego de una fase previa de pedagogía y socialización entre el 13 y el 19 de marzo, en la que las autoridades informaron a los ciudadanos sobre los alcances de la norma.

¿Cuál es el objetivo de la restricción?
El principal propósito de la medida es reducir los índices de accidentalidad. Las autoridades han señalado que las madrugadas concentran un mayor número de incidentes, muchos de ellos asociados al consumo de alcohol y a condiciones de riesgo en la conducción.
En ese sentido, el director de Tránsito de Bucaramanga, Jhair Manrique, explicó que estas acciones buscan “proteger la vida de todos los actores viales y reducir los riesgos en las vías”, en línea con una política de prevención y control.

Las cifras respaldan esta estrategia: durante 2025, la ciudad logró reducir en un 10 % los índices de siniestralidad vial, con diez víctimas fatales menos frente al año anterior.
Este tipo de medidas no es exclusivo de Bucaramanga. En distintas ciudades del país se han implementado restricciones a motociclistas, como la limitación al parrillero hombre en Cali o la circulación de motos en halloween, como en Bogotá.
