A la cárcel Pedregal, en Medellín, fueron enviadas nueve personas detenidas en un apartamento de la carrera 76 n.° 89-09, en el barrio Kennedy, en la comuna 7 - Robledo, a quienes el alcalde Federico Gutiérrez señala de ser parte de una “oficina” dedicada a “asesinatos premium” por los que se cobraba hasta 500.000 dólares, es decir, más de 1.800 millones de pesos colombianos.
La historia, conoció SEMANA, comenzó con una fuente que se acercó a las autoridades para decirles que en ese apartamento no solo funcionaba un templo de brujería, también que desde allí se planeaban homicidios de alto impacto y se les suministraban las armas a los sicarios para que cometieran su fin.
De hecho, dijo que si allanaban el inmueble, podrían encontrar a delincuentes conocidos con los alias de Magic, Mateo, Tetero, Mueco, Messi, Laura, Fuji, entre otros.
Con esa información, la Fiscalía le solicitó a un juez de control de garantías la autorización para el allanamiento, la cual fue emitida el martes 10 de febrero y se hizo efectiva dos días después.
El miércoles 11 de febrero, hacia las 11:20 a. m., un grupo especializado de la Policía llegó al barrio Kennedy, a la dirección indicada por la fuente, uno de los uniformados tocó la puerta y la respuesta fue un silencio absoluto. De repente, se escucharon varias voces.
Al ver que nadie abría, otro de los uniformados usó un mecanismo llamado brecheo mecánico tipo ariete, que son esas barras metálicas con las que se derriban las puertas en la mayoría de operativos policiales contra grandes delincuentes.
En el apartamento se armó un alboroto. Mientras una mujer que estaba sentada en un escritorio en la sala gritaba: “¡Ojo, pilas, se nos metieron!”, varios hombres corrían a esconderse en una habitación.
Según quedó consignado en el informe de allanamiento y registro por parte de la Fiscalía, en uno de los cajones del escritorio en el que estaba la mujer fueron hallados dos revólveres: un Smith and Wesson Springfield calibre 38 y un Centinel calibre 22, ambos, cargados para ser utilizados en cualquier momento.
Los hombres, ocho, se vieron acorralados a la voz de “alto, Policía Nacional”, en una de las habitaciones. Cerca de ellos, fue hallado un cajón metálico de fácil acceso con otras ocho armas: una subametralladora Ingram M11 con proveedor, cuatro revólveres y una pistola.

Tras ser detenidas, las nueve personas fueron identificadas y trasladadas al búnker de la Fiscalía, posteriormente a estaciones de Policía en diferentes sectores de la ciudad. A todos les imputaron solamente dos delitos: fabricación, tráfico, tenencia o porte ilegal de armas de fuego y su similar de uso privativo de las fuerzas militares.
Ninguno de los detenidos los aceptó, pero un juez de control de garantías encontró los motivos necesarios para enviarlos a prisión, a la cárcel de Pedregal y recordarles que de ser hallados culpables podrían pagar entre 22 y 30 años de prisión.
Aunque en las audiencias contra estos nueve detenidos no se mencionó ningún otro delito, ni ningún asesinato, el alcalde de Medellín reveló detalles entregados por una “fuente no judicial” que los relacionaría con homicidios de alto impacto como los de un mexicano, un ciudadano albanés, un canadiense y un colombo estadounidense.
Según el diario El Colombiano, un investigador ligado a este proceso les indicó que el mexicano al que hizo referencia el alcalde sería Horacio Pérez Ledezma, comerciante de productos tecnológicos baleado en un restaurante del sector de Provenza, en El Poblado, cuando estaba almorzando.
Por este crimen ya hay varios condenados, pero hay una persona que aún es investigada que llama poderosamente la atención: Élder José Arteaga Hernández, alias El Costeño o Chipi, detenido por otro crimen: el magnicidio del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.

Otro de los sicariatos premium de los que habló el alcalde sería el del ciudadano albanés Artur Tushi, de 44 años, ultimado el año pasado en inmediaciones del Centro Comercial Santa Fe, en El Poblado. En su caso, hay una persona detenida, quien será llevada a audiencia preparatoria del juicio oral el próximo viernes.
Para el alcalde, “es importante ver cómo algunos de los homicidios que han tenido lugar en Medellín de los que han sido víctimas algunos extranjeros, pueden haber sido estas personas las determinadoras”.
Pero no solo eso, también resaltó la importancia de revisar los movimientos migratorios de algunos de ellos, a México, Panamá, República Dominicana y Chile para determinar con qué fin iban a esos países.
También auscultar en los 29 teléfonos celulares, algunos con números telefónicos del extranjero, en los tres computadores y las dos tablets que les fueron incautados en el allanamiento en Robledo.
Además, Federico Gutiérrez mencionó que en el operativo se encontraron documentos relacionados con Estados Unidos, “lo que para nosotros abre también una línea de colaboración con las entidades” de ese país.
El mandatario incluso manifestó que es clave el seguimiento que las autoridades hagan a las armas halladas, a través del Sistema Único de Comparación Balística (Sucoba), pues pueden rastrear si con ellas se cometieron algunos asesinatos.
Por último, es importante destacar que, según el alcalde, la fuente aseguró que estos crímenes se cometían al servicio del Cuerpo Colegiado de La Oficina, que está integrada por bandas que tienen voceros sentados en el espacio socio jurídico de la Paz Urbana con el gobierno de Gustavo Petro.
Y que al mandatario le llamó la atención el altar de brujería que estaba en el apartamento en el que se realizó este operativo, al que iban cabecillas de bandas para, a través del sacrificio de animales como chivos, “blindarse de la justicia”.
‼️🚨Gracias a Policía y Fiscalía se logró golpear a una oficina “premium” de cobro y sicariato al servicio de grupos criminales que delinquen en Medellín:
— Fico Gutiérrez (@FicoGutierrez) February 12, 2026
✅ 9 personas capturadas.
✅ 8 armas de fuego incautadas.
Según información coordinaban y emitían órdenes para ejecutar… pic.twitter.com/XFXhrXHYe8
